EntrevistasBernardo Baraj y su música sin fronteras

23 de abril, 20206547 min
En su libro En contra de la música, editado por Gourmet, el musicólogo peruano Julio Mendivil cuestiona su entidad homogénea y universal. No existe la música, postula  Mendivil, sino una infinidad de lenguajes musicales para disfrutar. Algo similar podría suscribir Bernardo Baraj, con una extensa trayectoria que le permitió frecuentar con acierto las desafiantes aguas del folclore, el tango o el jazz. Ahora, con nuevo disco, grabado en vivo en el CCK, el saxofonista disfruta el regreso a geografías musicales que le son tan propias como la necesidad misma de compartirlas.

¿Este nuevo trabajo marca de alguna manera tu regreso al jazz?

Nunca me fui del jazz. Siempre me mantuve tocando. Lo que pasa es que el jazz es un lenguaje muy específico, como de elite,  y entonces si no estás presente en algunas situaciones pareciera que hubieras desaparecido. Pero en realidad nunca dejé de tocar. Hace un par de años que disolví el cuarteto que tuve durante mucho tiempo y armé este trío, sin instrumento armónico y comencé entonces a activar esta nueva formación con Marcelo Baraj y Juan Bayón. Así llegamos a La Cúpula del CCK, donde grabamos este disco.

Cuando apuntaba lo del regreso al jazz, me refería puntualmente al disco. Es tu primer registro de jazz luego de tres trabajos de tango, Desde el alma del 2008, Tal para cual del 2015 y Tu alegre corazón del año pasado.   

Sí, estos últimos discos son básicamente tangueros. Mis grabaciones que más pueden relacionarse hasta aquí con el jazz fueron las que hice hace unos años con un quinteto. Como te decía, me mantuve activo tocando en boliches o festivales con mi grupo de jazz, pero es cierto que en cuanto a mi discografía el tango ocupó ese espacio.

¿Y por qué pensás que se dio así?

Básicamente porque intento hacer lo que me gusta. Lo que tengo ganas de hacer en cada momento. Siempre busqué darle espacio a mi deseo. Además como soy muy obsesivo en lo que hago, con la dedicación, con el estudio, eso también lleva un tiempo. Siempre trato de perfeccionarme, de no dejarme estar. Y cuando decidí que quería cantar tango, me puse a estudiar. Cosa que sigo haciendo…

¿Ya tocabas el piano desde antes?

Yo comencé estudiando piano, mucho antes del saxo. Estudié cuando era chico y lo retomé de grande. Pero además es un instrumento que siempre estuvo para mí. Hay algo de práctica cotidiana ahí, porque es un instrumento que utilizo mucho para acompañar a mis alumnos en las clases. Y esa práctica de acompañamiento es la que está ahora en mis discos, cuando canto.

¿Cómo surgió la posibilidad de grabar ahora este nuevo disco con el trío?

En realidad yo no me había propuesto grabar este disco. Sucedió que me convocó la FM Nacional Clásica para un ciclo de jazz que venían haciendo en el CCK. Fuimos entonces a tocar ahí en agosto del 2019. Aquella noche la grabaron y luego la pasaron por la radio. Cuando lo escuché me gustó mucho la grabación. Estaba muy buena. Muy buen audio. Entonces hablé con la gente de la radio y les pedí prestada la grabación para hacer este disco. Ellos accedieron, lo que les agradezco, y pudimos tener así el registro de este trabajo, algo inesperado.

Los temas que integran el disco estaban pensados entonces para un show. ¿De haber sabido que de aquí saldría un disco hubieras elegido el mismo repertorio?

Posiblemente sí. Los temas los elegí porque me gusta tocarlos. Son temas que disfruto tocar desde siempre. Además me gustó el tratamiento que le dimos con los chicos. Hay momentos en que roza lo free y creo que el grupo lo hace realmente bien.

Contame un poco sobre la elección de Juan Bayón y Marcelo Baraj. 

Bueno, a Juan lo conozco desde cuando tocábamos en el grupo de Néstor Astarita. Cuando decidí disolver el cuartero y formar un nuevo trío lo llamé. Es un músico que yo valoro hace mucho. Y con Marcelo, que es mi hijo, conté desde un principio. Estaba en el cuarteto. Es un gran baterista. Tiene mucha ductilidad. Me gusta tocar con él y además disfruto esto de poder compartir un espacio que nos es común.    

Vos ya tenías experiencia en esto de compartir con los hijos. Hace unos cuantos años tenías también a Mariana en uno de tus grupos.

 Si claro. Cuando tenía el quinteto en la década del 90. Mariana estaba con nosotros, hacía percusión y coros. Con aquel grupo grabamos tres discos, dos por Melopea y otro de producción propia. Fue una experiencia muy linda. Muy buena para mis hijos, que estaban haciendo sus primeras armas en la actividad musical.

Que linda carrera hizo a partir de allí Mariana

Si, totalmente. Ella es muy trabajadora y muy creativa. En todos estos años ha grabado mucho, yo ya perdí la cuenta de cuantos discos tiene. Ganó tres premios Gardel, viajó por todo el mundo, tiene reconocimiento. Estoy muy feliz por eso.

En este último trabajo tuyo sorprende, muy gratamente, la inclusión de Los ejes de mi carreta, de Yupanqui, en medio de Coltrane, Monk y algunos standards históricos. ¿Qué te decidió a incluirlo?

En realidad busqué es incorporar en medio de un repertorio jazzístico e instrumental, un tema que me permitiera cantar algo. Primero se me ocurrió hacer una suerte de milonga, estaba pensando cual podía hacer, cuando me acordé de este tema de Yupanqui. Y pensé que era un tema ideal para lo que yo buscaba. Porque es simple, pero también me daba la  posibilidad de hacer algo más “deforme” en el medio. Y eso es un poco lo que hicimos.

¿Ya lo habían hecho antes?

Si, lo hicimos en otros shows. Me acuerdo que la primera vez que se los llevé a Marcelo y Juan me miraron raro. Como pensando que estaba metiendo algo de los pelos, por la fuerza. O al menos eso es lo que yo sentí (risas). Pero el tiempo  me dio la razón. Y te digo más, cuando lo hicimos en otros shows, como te decía, muchas veces la gente se nos acercó y nos decía cómo le había gustado esa versión. Me acuerdo que la primera vez lo tocamos en Club Dumas, un boliche de Monte Grande, y la gente quedó fascinada. Luego lo hicimos en el Uco Jazz Festival, en Mendoza, y también tuvo muy buena recepción y fue valorado incluso por la crítica.

Esto es histórico, no. El jazz nutriéndose de tantas músicas, a priori alejadas de lo que podría ser su tradición…

Pero todo esto cobra sentido cuando el músico o el grupo que interpreta esas músicas lo hace con un auténtico convencimiento. Tiene que ver con eso. Con la honestidad artística. Cuando eso está puesto en un escenario, la música se amalgama. Cobra un nuevo sentido. Todo se hace homogéneo y en una misma dirección. Puede ser Body and Soul,  Straight, no chaser o Los ejes de mi carreta, no importa. Tiene que ver, como te digo, con el artista que lo interpreta, si es que lo hace con verdadero sentimiento y con respeto por la esencia de cada tema.

Bernardo Baraj Jazz Trío

Bernardo Baraj saxo tenor y voz

Juan Bayón contrabajo

Marcelo Baraj batería. 

1 – Stella by Starlight (Victor Yung/Ned Washington)
2 –  Someday my Prince will come (Frank Churchil)
3 – Equinox (John Coltrane)
4 – Body and Soul (Edward Heyman/Frank Eyton/Robert Sour)
5 – Comin´home baby (Bob Dorough/Ben Tucker)
6 – Los ejes de mi carreta (Atahualpa Yupanqui)
7 – Straight, no chaser (Telonious Monk)

Grabado el 31 de agosto de 2019 en La Cúpula del CCK, CABA / Foto de tapa: Ale Febrero

 

 

 

Fernando Ríos

Fernando Ríos

Dirige la revista online argentjazz. Trabajó en la agencia Télam y en la Gerencia de Noticias de la TV Pública. Escribió para Revista de Jazz de Barcelona, BA Jazz Magazine, la web Registros a Media Voz de Islas Canarias, España, Clube de Jazz de Brasil y el diario Infobae de Buenos Aires.

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