EntrevistasClaudio Parisi: el jazz con ojos de «herrero»

14 de octubre, 201417078 min
Hay raras ocasiones en las que el entrevistador se convierte en entrevistado. Claudio Parisi, que desde hace más de una década hace pasar por el micrófono de La Herreria a los mejores músicos del país, es quien hoy responde en vez de preguntar. El recuerdo de Nano Herrera y el “Negro” González, los músicos históricos, las nuevas generaciones y la actualidad del jazz argentino en esta “charla de bar”, con el herrero del jazz.

Cada miércoles a la medianoche el espíritu del inquieto Nano Herrera es invocado desde los micrófonos de Radio Belgrano. Una vez a la semana, los “herreros del jazz”, Claudio Parisi y Néstor Rodriguez,  cumplen con el ritual entrevistando a los más importantes músicos del país.  Parisi  tiene en marcha además un proyecto singular. Un libro que refleje las visitas a la Argentina de los mejores músicos del mundo a través de los recuerdos de los artistas locales. De esto y de otras cuestiones jazzeras  trata esta entrevista a un entrevistador.

¿Cómo comenzaste a relacionarte con el jazz y la radio?

Comenzamos en el 2001. A propuesta de un amigo armamos un programa, “Revuelto Gramajo”, en FM La Tribu. Un tiempo después yo me voy del programa. Por ese entonces me relaciono con Nano Herrera que tenía sus propios programas de radio. El me invita cada tanto para participar y  llevar mis discos y allí conozco a Néstor Rodríguez, con quien nos hicimos amigos. Tiempo después, cuando fallece Nano, decidimos hacer un programa que difunda jazz y a la vez sea un homenaje al amigo y entonces hicimos La Herrería en la FM Onda Latina. .

¿Y cómo llegan a Radio Belgrano, donde están ahora?

Bueno, tiene su historia. Con Nano, más allá de sus invitaciones a la radio, nos juntábamos todos los sábados a la mañana en un café de Corrientes y Paraná. En estas reuniones siempre venía algún amigo de Nano. Entre estos amigos un día aparece Víctor Oliveros, que era íntimo amigo de Astor Piazzolla. Luego que fallece Nano se mantiene el ritual de los sábados, con el Negro González, Alfredo Remus y tantos otros. Un día Víctor nos pregunta si puede acercar otro amigo. Obviamente le dijimos que sí.  Ese amigo era Eduardo Marino, conductor de un programa histórico en Radio Splendid,  “Rincón porteño”. Es Marino quien nos invita entonces a llevar una columna de jazz a su programa de Splendid. Luego él se va a Belgrano y también vamos nosotros, pero ya no con una columna, si no con nuestro propio espacio.

¿Cómo fue evolucionando el programa en estos años?

La Herrería se fue transformando a lo largo de estos años en un programa de entrevistas.  Cada programa es una entrevista.  El primer invitado fue el “Negro” González, quien vino a contar anécdotas vividas con Nano.  El segundo fue Gustavo Bergalli.  Así fuimos armando el programa en donde el entrevistado es el protagonista, que cuenta su historia.  Tratamos siempre de presentar músicos jóvenes, pero cada tanto traemos a los históricos. Entonces un día puede estar Santiago Giacobbe y al programa siguiente Sergio Wagner.  Se trata de respetar a los enormes músicos que tiene nuestro país, pero también presentarle a la gente a los nuevos valores.

Decías que tu primer invitado fue el “Negro” Gonzalez. ¿Qué recuerdos tenés de él?

Los mejores. Yo aprendí mucho con él en esas noches de Jazz & Pop. Para mí era la usina del Jazz.  Allí descubrí muchos talentos que no conocía.  Cuando veías unos pies bajar por la escalera de aquel sótano no sabías con quien te podías encontrar. Me acuerdo que una noche vinieron los músicos de Esperanza Spalding  a tocar en una jam.  Pero yo recuerdo también el viejo Jazz & Pop, el que estaba en Chacabuco y Venezuela. Ese local también tenía su magia.  Más de una vez se apareció a tocar Chick Corea por allá. También vinieron a una jam los músicos de la orquesta de Mercer Ellington, y el contrabajista y baterista que trajo Bill Evans, Marc Johnson y Joe La Barbera.  Era un boliche con mucha magia.

Un lugar donde la música era protagonista y lo gastronómico quedaba relegado, a diferencia de muchos de los boliches actuales…

Totalmente. Es eso lo que el “Negro” proponía y la diferencia que el mantenía con el resto de los boliches.  Jazz & Pop estaba pensando desde la música y la gastronomía, bueno, era un desastre. Pero a nadie le importaba.  Hoy los boliches son al revés. Está pensada la comida y la música es un anexo. Pero mirá como sería el “Negro” que un día me dijo que quería poner en las paredes de Jazz & Pop la programación semanal de los otros boliches, de la competencia. “Esto es algo muy chiquito, y si no nos ayudamos entre nosotros quien nos va a ayudar”,  me dijo. Así era el “Negro” González.

¿Qué sentís que aprendiste en todos estos años de conducir La Herrería?

Aprendí a tomarme la entrevista como una charla de bar. No con la formalidad de quien pregunta y quien responde. Si no como una charla de bar, como esta que estamos teniendo ahora.  Y creo que otra de las cosas que aprendí es a no perder la admiración que siempre tuve y tendré por los músicos. Y así encaro las entrevistas.  Desde la admiración por el arte y por el artista. Por suerte nunca la perdí. Y así pude entrevistar a casi todos los músicos de acá, a Lalo Schifrin, a Eddie Gómez… Una charla de bar frente a un micrófono de radio.

¿Qué diferencias observas entre las distintas generaciones de músicos que has entrevistado?

Creo que hoy se estudia mucho más que antes. Hay escuelas, hay  más acceso a la información. Hoy todo está al alcance de cualquiera. Los de antes, en cambio, tenían muchas más posibilidades de tocar, que es otra forma de aprender.  Esa es la gran diferencia.  Hoy hay muchos músicos con un talento increíble. Tenemos un nivel altísimo, Chicos de un talento enorme. Faltan lugares para tocar, claro que sí. Pero eso no impidió que surja esta nueva generación brillante.

¿Que tiene y que le falta al jazz argentino actual, en tu opinión?

Lo distingue un alto nivel técnico, compositivo, expresivo.  Qué le falta…es difícil. Quizás mirar un poco más hacia adentro y rescatar nuestra música. Conformar nuestros propios standards con la música popular de nuestro país.  Por eso yo rescato mucho el disco de Juan Cruz de Urquiza con temas de Charly o el que hizo Rodrigo Domínguez con música del flaco Spinetta.

¿Y si te pido que me nombres un puñado de discos que representen el jazz  argentino,  cuáles mencionarías?

Es difícil. Seguro el de Quinteplus en estudio. Una gran banda.  Otro sería el del trío de Remus-Fraga-Giunta, un disco que me gusta mucho. También el del sexteto de Mariano Loíacono que sacó Rivorecords.  El último del Quinteto Urbano es genial,  “Villa” de Javier Malosetti y el primer disco de Barbie Martínez.  Me parece muy buena la combinación entre la voz de Barbie y el saxo de Lastra. Con esos está bien.

¿Hablabas de la admiración que tenías por los músicos. Puntualmente que cosas valoras?

Yo admiro a  los tipos que sacan un disco y dan vuelta una página. Producen  un disco totalmente distinto al anterior, que a lo mejor había tenido un éxito terrible. Por ejemplo mi admirado Spinetta.  Cada disco que sacaba era algo distinto. El tipo evolucionaba y la gente venía detrás. A veces te costaba digerir lo que él hacía. Y cuando lo empezabas a entender, él ya estaba en otra cosa…

¿Y hay un Spinetta en el jazz argentino?

Para mí es Javier Malosetti. Puede tocar con los Swing Timmers, puede hacer jazz fusión, se adapta a cualquier formación. Sus discos son siempre distintos. Arma algo consigue atención y luego lo deja y va en busca de otra cosa. Pero siempre te das cuenta que es él. Es un músico moderno, activo, inquieto.  Es capaz de compartir escenario con Mauricio Percan o con Nico Sorín. Creo que es uno de nuestros músicos más completos.

Estás escribiendo un libro también…

Si. Es un libro de anécdotas sobre la visita de los músicos de jazz extranjeros a Buenos Aires, pero contado desde la vivencia de los músicos argentinos. Por ejemplo Adrián Iaies contando que sintió la primera vez que vio a Bill Evans en vivo. Se va a llamar “El merodeador del jazz” y creo que va a tener dos tomos, el primero de 1956 a 1978 y el otro del 78 en adelante, con mucho material gráfico, ilustraciones, fotos, reproducción de viejos programas, etc.

Me gusta el título….¿De dónde surgió?

Surgió en una de esas tantas noches en Jazz & Pop y fue muy divertido. Todos comenzaron a contar anécdotas sobre los primeros tiempos en que conocieron a Nano Herrera.  En aquel momento se preguntaban de qué trabajaba y resulta que nadie lo sabía. Empezaron a tirar mil posibilidades, unas más disparatadas que otras. No faltó quien decía que posiblemente el Nano era un espía o cosas tan delirantes como esa. Hasta que saltó alguien,  creo que fue Jorge Navarro, quien dijo que Nano trabajaba de “merodeador del jazz”. Yo en ese momento supe que tenía el título para el libro que estaba escribiendo.

 

 

La Herrería Jazz se emite los miércoles a las 23.30 por AM650 Radio Belgrano. 
La fotografía de Parisi con Pablo Ablanedo es de Laura Tenembaun
 
Fernando Ríos

Fernando Ríos

Dirige la revista online argentjazz. Trabajó en la agencia Télam y en la Gerencia de Noticias de la TV Pública. Escribió para Revista de Jazz de Barcelona, BA Jazz Magazine, la web Registros a Media Voz de Islas Canarias, España, Clube de Jazz de Brasil y el diario Infobae de Buenos Aires.

Un comentario

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    Gabriel

    14 de octubre, 2014 a las 14:51

    Grande Parisi!!! Sabe. Escucha.Se informa. Lleva la charla de primera. Y es un gran gran tipo. Se merecia la nota.

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