EntrevistasDelfina Oliver…made in Japan

15 de julio, 202016518 min
Desde 2012 Delfina Oliver es una presencia constante en los circuitos jazzeros de Japón. En 2018, en ocasión de una nueva presentación en la isla, grabó su nuevo disco, Tokyo Sessions, con dirección musical del británico Simon Cosgrove, junto a importantes músicos de la escena local. Ahora, a la espera de que la nueva normalidad le permita presentarlo en Buenos Aires y antes de su próxima temporada nipona; Delfina adelanta para argentjazz aspectos esenciales de su nuevo trabajo.

¿Cómo surgió la idea o la necesidad de grabar un disco en Japón?

La idea de grabar un disco allá es justamente porque, como sabés, estoy yendo a cantar a Japón todos los años desde el 2012. Primero lo hice en el New York Bar del barrio de Shinjuku y luego en el Maduro Bar de Roppongi. Por eso lo que busqué ahora es dejar plasmado toda esta bitácora de viaje, de tanto enriquecimiento, de tantos shows.

¿Cómo están armados esos shows, cómo están pautados?  

Cada contrato es de cuatro meses. Con shows de lunes a sábado, con cuatro entradas de 45 minutos por noche. Hacemos cada noche un show distinto, entonces vas recorriendo un cancionero muy amplio y te vas haciendo un repertorio grande. Te imaginas que llegás a tener tanta afinidad con la banda que te acompaña que es algo asombroso. Eso es muy interesante y algo muy difícil de lograr en Buenos Aires, donde no tenés tantos shows seguidos y donde tampoco es sencillo disponer siempre de los mismos músicos, que a su vez tienen sus propios compromisos.

¿Siempre tuviste los mismos músicos en estos casi ocho años de shows en Japón?

Durante todos estos años siempre tuve a Simon Cosgrove, mi pianista. El es británico, muy talentoso. Un pianista y un músico excelente. La sección rítmica si tuvo algunos cambios. En el disco están Daiki Yasukagawa en contrabajo, y Masahiko Osaka en batería, dos excelentes músicos japoneses, muy reconocidos allá.

¿Y cómo fue que contactaste y conociste a Cosgrove?

En el primer contrato que tuve, en el 2012, el New York Bar me había elegido otra banda. Pero cuando los escuché vi que no estaban al nivel de los músicos con los que tocaba en la Argentina. Y así lo dije. Entonces me mandaron links de otros músicos y entre ellos estaba Simon. Me voló la cabeza. Entones le escribí, le dije que lo iba a proponer y que quería que fuera él quien eligiera contrabajista y baterista. Así armamos el primer trío. Luego con los años se produjeron cambios lógicos, con japoneses y extranjeros, pero Simon siempre estuvo.

Cuando hablabas de afinidad, te estabas refiriendo especialmente a él…

En particular sí, pero también al grupo en general. Fijate como será que cuando decidimos grabar el disco reservamos seis horas de estudio. Pero en cuatro horas ya lo teníamos listo. Grabamos siete temas en cuatro horas. Por eso aprovechamos con Simon las dos horas que nos sobraron e hicimos un par de temas solo con piano y voz.

Hay por allí cierto color japonés en la instrumentación, quizás por la flauta de bambú. ¿Eso es algo que soles hacer en los shows o sólo está presente en el disco?

Eso está sólo en el disco. Pensé que si el disco estaba grabado en Japón tenía que tener algo de esa cultura. Porque si no hubiera sido lo mismo grabarlo en otro lado. Entonces incorporamos a dos músicos locales para el contrabajo y la batería. Son referentes del jazz contemporáneo japonés, muy solicitados. También sumamos en algunos temas a Bruce Huebner maestro y referente del shakuhachi, la flauta que vos mencionás, como invitado especial en tres canciones.

¿Y cómo surgió la idea de incorporar al shakuhachi?

Simon me decía que en algunos temas estaría bueno tener saxo o, trompeta. En Buenos Aires ya había grabado con vientos. Pero nunca lo había hecho en formato de trío. Y eso era lo que quería hacer ahora. Entonces como opción se me ocurrió incorporar un shakuhachi. Simon me decía que no era muy recomendable, porque tiene una tonalidad restringida. No se puede adaptar a la tonalidad de un cantante. Aquí es el cantante el que debe adaptarse a la tonalidad del instrumento. A mí eso no me importaba, porque  yo quería que improvisara como si fuera un instrumento jazzero. Entonces llegó Huebner, un maestro del instrumento, un jazzero californiano que dedicó buena parte de su vida a investigar la música japonesa. Un capo.

¿El disco está circulando ya por Japón?     

Si, desde el año pasado. El disco se grabó en julio del 2018. Lo fabriqué en Argentina, para tener un mejor control y los llevé a Japón cuando fui a cantar en marzo del 2019. Tuvo mucho éxito. Se vendió muy bien en la disquería Disk Union, que tiene muchas sucursales. Y en el 2020 volví a enviar otra tanda.

 Que poco tiempo entre la grabación y la edición del disco…

Sí, porque fue una grabación en directo. Queríamos mostrar lo que eran las sesiones en vivo en Tokio. Por eso no tiene sobre-grabaciones, ni afinaciones, ni nada. Así como se grabó, salió. Por eso le pusimos Tokyo Sessions.  Solo fue mezclar, masterizar y editar.

Incluiste un tema del folclore argentino y otro de la tradición japonesa. ¿Me contás por qué decidiste uno y otro?

Hicimos una versión jazzística de Tonada del Viejo Amor de Eduardo Falú que tiene letra de Jaime Dávalos. Está dedicada a la memoria de mi papá, que la cantaba desde su infancia. Y como decís, también incorporamos Takeda No Komoriuta, una canción de cuna anónima del folclore japonés, que hacemos en ese idioma y que tiene una letra muy linda, muy emotiva: el lamento de una de esas niñas  pobres que eran alquiladas para cuidar a los hijos de los ricos en el Japón feudal.

Si mal no recuerdo, la canción que abre el disco, Poor Butterfly, también cuenta una historia trágica que involucra a una joven japonesa.

Si…cuenta la historia de una joven que se enamora de un marino americano bajo los cerezos en flor. Está recreando la historia de la ópera Madame Butterfly de Giacomo Puccini. También hicimos Moonlight in Vermont, en una versión de piano y voz, que tiene una estructura y temática similar a las de un haiku, el género poético tradicional japonés.

Es muy lindo el arte del disco. ¿Es también una idea tuya?

Sí. Es un diseño del Grupo Piña, de Argentina. Tiene los colores de la bandera japonesa y las características flores de sakura, que nosotros llamamos cerezo, con el sol rojo emblemático. Pusimos el nombre del disco escrito en katakana, la escritura de fonética japonesa y en el interior hay fotos de la sesión de grabación en Tokio tomadas por Tomohide Ono. Las de tapa y contratapa fueron realizadas en Buenos Aires por Verónica Ruiz, que hizo la imagen de mis tres discos anteriores.

 Has ido tantas veces a Japón que ha te debes sentir como un músico local. ¿Qué cosas podrías decir que te impactan de aquella sociedad?  

Tantas. Yo siempre digo que Japón no es otro país. Es otro planeta. No se parece a nada. Yo he ido varias veces a Europa, viví ocho años en Estados Unidos, pero esto no se parece a nada. Es un país maravilloso, con gente muy cálida, muy respetuosa, educada y trabajadora. Por eso digo que este disco es un tributo a esta cultura que tanto admiro. Que tanto me ha dado y enseñado a través de su arte, su filosofía, su estética, y sus valores como el honor, el respeto por el prójimo y por la naturaleza.

Delfina Oliver. Tokyo Sessions.

  1. Poor Butterfly (5.29) John L.Golden/ Raymond Hubbell
  2. Mean To Me (4.50) Roy Turk / Fred E. Ahlert
  3. Love For Sale (4.25) Cole Porter
  4. Tonada Del Viejo Amor (4.53) Jaime Dávalos / Eduardo Falú
  5. Mooonlight In Vermont (5.06) John Blackburn / Karl Suessdorf
  6. Body And Soul (4.35) E.Heyman, R. Sour, F. Eyton / J. Green
  7. The Nearness Of You (3.49) Ned Washington / Hoagy Charmichael
  8. Takeda No Komoriuta (4.21) Autor Desconocido (Canción Folclórica Japonesa)
  9. Cheek To Cheek (3.37) Irvin Berlin

Delfina Oliver voz / Simon Cosgrove piano / Daiki Yasukagawa contrabajo / Masahiko Osaka batería / Bruce Huebner shakuhachi ( tracks 1, 3, 8).

 Producción: Delfina Oliver & Simon Cosgrove / Arreglos, Dirección Musical: Simon Cosgrove / Grabado en: Studio Leda, Tokio, Japón. Julio 2018 / Ingeniero de grabación/ Recording Engineer: Yuki Mizutani, Japón Julio 2018. Mezcla/Mix: Sergio Romano, Argentina. Febrero 2019. Masterizado por Stems / Stem Mastering: Juan Pablo Alcaro Estudio Apis.

Para más información:www.delfinaoliver.com

Escuchá Tokyo Sessions en Spotify

 

Fernando Ríos

Fernando Ríos

Dirige la revista online argentjazz. Trabajó en la agencia Télam y en la Gerencia de Noticias de la TV Pública. Escribió para Newsweek, Revista de Jazz de Barcelona, BA Jazz Magazine, la web Registros a Media Voz de Islas Canarias, España, Clube de Jazz de Brasil y el diario Infobae de Buenos Aires.

Un comentario

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    Felipe Roberto Gattas

    16 de julio, 2020 a las 21:44

    Excelente reportaje !! Felicitaciones a Delfina por el cd!! Y al
    Periodista por la entrevista !!

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