Argentinos por el mundoEntrevistasDiego Urcola, entre «Mates» y jazz

4 de enero, 20141467 min
Diego Urcola vive en Nueva York desde 1991, donde trabaja con figuras como Paquito  D’Rivera y lidera sus propios grupos. Durante los últimos días de diciembre, pasó por Buenos Aires, dio una clínica de trompeta; analizó la actualidad del jazz en Estados Unidos y adelantó su reciente producción, un disco de duetos que, en un guiño a la nostalgia, bautizó “Mates”.

Hace muchos años que Diego Urcola vive y trabaja en la ciudad de Nueva York. En todo ese tiempo el trompetista argentino tocó y compartió escenarios con Paquito D’Rivera, Jimmy Heath, Jon Faddis, Steve Turre, Winton Marsalis, Chano Domínguez, Bebo Valdés, Danilo Pérez, Joe Henderson y Milt Jackson, entre otros y grabó media docena de discos a su nombre. Entre ellos “Soundances” que fue nominado para los premios Grammy y al que le siquieron “Viva” en el 2006, con otra nominación, “Apreciation”, del 2010 y el reciente “Mates”, del 2013. De paso por Buenos Aires, en donde dio una clínica de trompeta y antes de su actuación en el Festival Internacional de Punta del Este, dialogó con argentjazz.

¿Qué vas a presentar en Punta del Este y con qué músicos?

Vamos a estar en un grupo con Mark Gross, un saxo americano,  Alex Brown al piano y Eric Dob a la batería. También hemos conformado la Mercosur All Stars, con dos  músicos uruguayos, ”Popo” Romano y Nicolás Mora, dos brasileños, Marcio Bahia y David Feldman y dos argentinos, Pipi Piazzolla y yo. En Punta vamos a hacer un jazz rioplatense. Y como queríamos homenajear a Miles Davis, hice algunos arreglos. Vamos a hacer  “All blues” en chacarera, y “So what” en candombe. Va a estar divertido. Y ya el 13 me voy directo a Nueva York sin pasar por Buenos Aires.

¿Cómo es tu vida profesional allá?

Bueno, soy básicamente lo que llaman un músico free lance. Pero tengo gente que me llama regularmente, como Paquito, con el que toco desde hace más de 20 años. Trabajo muy seguido con Jimmy Heath, tanto en el grupo chico como en la big band. Estoy en la Dizzy Gillespie All Stars, y después lo que va saliendo de manera eventual. A veces voy a Europa y tocó con sesiones rítmicas locales y otras veces armo grupos míos.

El último disco tuyo que llegó a Buenos Aires fue “Viva”, pero luego sacaste dos más…  

Si. En el 2010 saqué “Appreciation”, en formato de cuarteto con Luis Perdomo en piano, Hans Glawischnig en bajo, Eric McPherson, en batería y yo en trompeta. Son todos temas míos, dedicados a otros músicos, como John Coltrane, Astor Piazzolla, Miles, Hermeto Pascoal, o Wayne Shorter. Y ahora, en octubre de 2013 saqué por Sunnyside un disco de duetos, que se llama “Mates” y en el que están Avishai Cohen, Dave Samuel, Edmar Castañeda, que es un arpista colombiano y el bandoneonista y pianista argentino Juan Dargenton.

¿Cuál es el concepto de este duetos?

Básicamente es un proyecto que yo venía madurando desde hace años y que finalmente concreté sobre mediados del 2013. El concepto es simple. Hacer duetos con diferentes músicos y –al menos en esta primera entrega-, evitar el piano.  Lo primero que grabé lo hice en Buenos Aires, con Dargenton. Que es un bandoneonista que toca distinto a los bandoneonistas de tango. El es pianista, entonces es como que tiene otro concepto armónico, se adapta más a lo que es el jazz. El ya había estado en “Soundances”.

Hay 14 temas de muy distinta procedencia. ¿Con que criterio los eligieron?

La idea es que con cada uno de los músicos podíamos o bien grabar algún tema propio o alguno que eligiéramos. Sea un standard o alguna canción que nos gustara. Entonces quedaron algunos temas de ellos, otros mios, y algunos standards, como “You don’t know what love is”  o “A fala da paixao” de Egberto Gismonti. Hicimos también “El día que me quieras” de Gardel y “Alfonsina y el mar” de Ariel Ramirez. La idea no fue hacer algo muy elaborado, sino juntarnos y tocar. Son músicos con los que he tocado durante muchos años, así que queríamos esa cosa espontánea.

¿Presentaste el disco en algún lado? No debe ser fácil reunir de nuevo a estos músicos

Si lo presenté en Nueva York. Estuvo bien. Pero es cierto, no fue fácil.  Dave Samuels vive en Nueva York, así que estaba. Castañeda  también. Avishai ya no vive más en Estados Unidos, se fue a Israel. Así que conseguí un contrabajista y un bandoneonista que viven allí y lo armamos. Juntar a los cuatro era imposible. Al menos estuvieron dos y conmigo tres.

Muchos de los músicos que estuvieron en “Viva”, Cohen, Edward Simon o Antonio Sanchez, armaron luego carreras importantes…

Si, lideran sus grupos y se los conoce más. Para mí son amigos de toda la vida. Los que elegí para tocar. No quiero hacer discos con gente que no conozco. Allá podés hacer un disco con quien quieras si tenés dinero. Podés llamar a Herbie Hancock si querés. Habrá gente que contratando a Jack De Johnette y John Patitucci, saca un disco y de la nada se hace conocido. No es ese el camino que elegí.

¿Y que te motivó a hacer un disco con duetos?

Tocar a dúo es otra cosa. Los temas son más cortos. No hay tantos solos. Hay muchas canciones. Todo es más corto, más compacto. Me daba curiosidad saber que podía salir de allí. No usar piano era otro desafío. Hacer un duo con un pianista es algo relativamente fácil. Al no tenerlo se complica. Te imaginás que hacer un dúo contrabajo y trompeta es complicado. Hay que probar que suena, que no suena. Hacer algo que tenga vida propia, que no sientas que le falta el piano, o la batería. Es un lindo desafío.

No hay tantos solos, pero si más espacio. 

En el jazz el bajo y la batería te dan una alfombra, una base, en la que vos jugás. Ellos te proveen el tempo, cubren un espacio sonoro y vos te movés por encima de eso. Cuando tocás a dúo  eso no lo tenés. No vas a poder cubrir todo eso, lo tenés que imaginar.  Está implícito. Claro que también podés tocar sin ese concepto. Haciendo todo más rubatto, todo más flexible. Un buen ejemplo de esto último es el disco que hicieron Wayne Shorter con Herbie Hancock hace unos años. Son variantes.

No es frecuente el dúo sin piano. Recuerdo algo de Charlie Haden, pero no mucho más…  

Es más común ahora. Con la situación actual. Hoy las disqueras de jazz prácticamente no producen. Los discos son básicamente un producto de los mismos músicos y las disqueras casi lo único que hacen es la distribución. Entonces armar una big band o un grupo numeroso es algo caro. Por eso muchos músicos se están volcando a los dúos o las formaciones chicas.

¿Cómo está la situación actual del músico de jazz en Estados Unidos?

Hemos tenido una crisis muy importante entre el 2009 y el 2012. A  partir del 2013 la cosa cambió un poco. De todas maneras lo que más afecta al músico de jazz en los Estados Unidos es la crisis de Europa. La plaza principal es Europa. Los festivales europeos contrataban muchos músicos de Estados Unidos. La crisis resintió ese trabajo. Los pequeños festivales no existen más, quedan sólo los grandes. Hasta la crisis yo iba a tocar a España tres o cuatro veces por año. Ahora si me llaman una vez es mucho.

¿Y particularmente Nueva York?

En Nueva York sigue habiendo lugares. Es una ciudad con mucha vida propia y sigue teniendo mucho turismo. Y el que va a Nueva York quiere escuchar jazz. Aunque no tenga esa música incorporada. Como el que viene a Buenos Aires quiere escuchar tango. Es lo mismo.

Diego Urcola con Paquito D’Rivera en Alemania 1994

 

 

Fernando Ríos

Fernando Ríos

Dirige la revista online argentjazz. Trabajó en la agencia Télam y en la Gerencia de Noticias de la TV Pública. Escribió para Revista de Jazz de Barcelona, BA Jazz Magazine, la web Registros a Media Voz de Islas Canarias, España, Clube de Jazz de Brasil y el diario Infobae de Buenos Aires.

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