EntrevistasEleonora Eubel y esas historias que se vuelven canción

4 de febrero, 20161028 min
Y en una noche de esas que preanuncian la magia; la viuda, la tatuada, el yaguareté y las flores regresaron una vez más convocados por la música. Leyendas, mitos, crónicas y poemas conforman el quinto trabajo solista de una artista singular.  Eleonora Eubel presenta «Mestizada», con Rodrigo Agudelo, Juan Bayón y Martín López Grande.  «Es el trabajo que mejor me representa», dice Eleonora y lanza sus historias al camino.

Dicen los que saben que un artista debe ser capaz de crear su propio público. Si esto fuera así  Eleonora Eubel debería añadir también ese logro a su comprobada virtud como cantante y compositora.  Y es que «Mestizada. Historias de la viuda, la tatuada, el yaguareté y las flores», el quinto disco como líder de Eubel, que presentó en «Vicente el absurdo» es otro paso en el camino de búsqueda y desafío que caracterizan su carrera solista. «Cuando uno logra transmitir lo que siente y los músicos que acompañan adhieran a esa propuesta, lo que se obtiene es siempre auténtico. Aunque después no sepan en que batea colocar el disco», dice Eleonora y corona la sentencia con una risa tan franca y honesta como su arte.

«Mestizada» tiene un ingrediente que no estaba en tus otros discos.  En este no sólo cantás sino que también tocas piano…  

Si. Hasta aquí no me había animado, por autoexigencia creo. No soy una pianista, pero me acompaño. Y bueno, me insistieron para que me animara y en definitiva creo que el resultado es algo más auténtico. Estoy mostrándome como soy y  lo que soy. Y cuando uno logra transmitir lo que siente y los músicos que acompañan adhieran a esa propuesta, lo que se obtiene es siempre auténtico.

Este último disco prosigue un camino que iniciaste con «Esthesia», creo que por el 2001. Cantando jazz en castellano, con temas y músicas propias.

Esa etapa comienza en 2001. Yo sentí allí la necesidad de expresar lo que estaba sucediendo en el país. Y lo hice a través de mis propios temas. Fue aquel disco, «Esthesia», el que me ayudó a plantearme esto de decir lo que yo quiero decir. Fue de a poco. Cuando dije que quería cantar jazz en castellano algunos me miraban con cara de espanto. Obviamente que el idioma tiene sus imposiciones. Su propia cadencia. Su musicalidad. Eso también me llevó a juntarme con el folclore que escuche toda mi vida.

¿Queda camino por recorrer en esto de diluir límites entre el folclore y el jazz?

Por mi parte seguramente que sí. Nada me impide cantar un standard de jazz. Pero tengo la suerte de poder expresar lo propio. Y además con el apoyo de estos chicos tan talentosos: Rodrigo, Juan y Martín. Es algo invalorable. Rodrigo además se hizo cargo de los arreglos y de la producción y fue muy importante. Así que pienso seguir en ese camino…siempre que haya salud y paciencia y aunque después no sepan dónde poner el disco en las bateas… (Risas)

Bueno vos en la presentación del disco hablás de desdibujar fronteras y para eso no hay casilleros..…

Y bueno, sí. Es así. Pero es un camino de construcción en el que por suerte hay muchos músicos. Algunos viniendo más del folclore que del jazz, como Aca Seca, Carlos Aguirre, el «Mono» Insaurralde y otros que están dando la pelea en eso. Como antes lo hicieron el Cuchi Leguizamón, Eduardo Lagos, tantos otros. Porque no olvidemos que si bien el jazz tiene raíz africana, también la tiene el folclore. Y esto lo ve muy bien gente como María del Carmen Aguilar que escribe «Folclore para armar», donde propone la improvisación. Y también los maestros que yo veo todos los días, que enseñan a improvisar en el folclore, cosa impensada hasta hace unos años. Lejos de ese autoritarismo que algunos pretenden y que también se da en el tango. Mirá en Canadá hay una radio online especializada en jazz que pasó temas míos y pusieron los que eran más folclóricos, no los que eran mas jazzeros. Porque seguramente el conductor privilegió el color local, que es lo que interesa en otro lado.

Y que es lo que seguramente nos diferencia…

Claro. Yo creo que los músicos argentinos que están afuera se posicionaron con estas herramientas muy propias, porque si no sos uno más del montón. O un músico que reproduce la música que se hace en otro lado. Que por otra parte es muy respetable. Si alguien quiere hacer la misma música que se hace en los Estados Unidos, está bien. No lo critico. Si digo que por otro lado están los que buscan un camino propio. Y allí me puse yo. Quizás sin buscarlo. Pero fue así…

Hoy se piensa que el jazz más que un género es un concepto. Una manera de abordar la música…

Así lo definió alguna vez Herbie Hancock abriendo las puertas en ese sentido. Y allí se termina la discusión. Si no vamos a estar hasta el infinito diciendo que es jazz y que no lo es. El que conoce el lenguaje se da cuenta cuando aparece. Vez pasada veía una entrevista al violinista André Rieu, muy famoso. Dirige su orquesta y es un estudioso de la obra de Strauss. Y en esa charla de pronto tocaba pequeños fragmentos de piezas de Strauss y riéndose decía «esto es jazz, esto es jazz». Entonces es claro que es un concepto, es una manera de hacer música. Y esto pasa también con el tango. En el tango vos ves músicos que hacen tango pero han estudiado jazz y se les nota. Advertís la impronta. Y también pasa con algunos músicos del folclore. Y eso es fantástico

¿Qué es lo que más valorás de eso?

El permitirse espacios de libertad. La búsqueda, la polirritmia. El sello africano. Yo tuve eso en mis discos con gente como el percusionista Mario Gusso. También con Enrique Norris, tan estudioso, tan profundo. Y tanta gente  talentosa que me ha acompañado y que nunca puso en duda mi música, ni se cuestionó si era o no jazz. Entregaban su arte con total naturalidad.

En «Mestizada» estás rodeada de gente muy joven, músicos de la generación más reciente del jazz nacional. ¿Cómo reciben y se involucran ellos en tu música?

Seguramente con mucha más apertura que gente de mi generación. Y esto lo hago extensivo al público también. Claro que también encontré mucha gente de mi generación muy abierta, que te va a escuchar sin problemas, sin preconceptos. Todo esto es tan subjetivo, que es lógico que lo que uno hace le guste a unos y no a otros. Lo que sí es cierto que hay mucha gente joven que de pronto te escucha y no sabe a partir de qué fue construido eso. Pero bueno, en algún momento les caerá la ficha.

Las letras, que también son tuyas. ¿Cómo las trabajás. Las concebís directamente como canciones o son textos que luego transformas?

Las dos cosas, y en paralelo. Hay mucho trabajo allí. Es lo que más me cuesta. Escribo sin esquemas. Escribo mucho. Luego rescato algo y armo el rompecabezas. No siempre funciona. A veces lográs un texto que te conforma, que pensás que está bien escrito, pero luego no sirve para ser cantado. Hay palabras más cantables que otras. Hay que encontrarlas. Hay que trabajar mucho el texto. Pero a veces simplemente no da, aunque esté bien escrito. No está el ritmo necesario. La musicalidad de las palabras. Fijate García Lorca. El era pianista. Y escribía desde el cante jondo. Desde la música que él escuchaba.  Y vos lo advertís cuando lees su poesía. El flamenco está allí, en esos textos.

¿Y de donde pensás que viene este interés tuyo por las leyendas o las mitologías nativas?

Viene desde mi parte germánica…aquí vinieron  muchos alemanes a investigar el país. Desde Ulrico Schmidl, que vino con Pedro de Mendoza. Yo de chica fui a un colegio alemán y recuerdo que nos daban folclore. Porque les interesa el rescate de las cosas originales. Y te diría que les dan más valor que nosotros. El que viene de afuera aprecia más lo local. Más que el que nació aquí y lo tiene siempre a la vista. Y eso me lo enseñaron desde muy chica. Siempre me interesaron esas mitologías indígenas, las leyendas de los pueblos originarios. Ya el Cuchi Leguizamón las usaba…recuerdo la «Zamba para la viuda», por ejemplo. Que es el mito de la mujer engañada que muere y vuelve a la vida para vengarse y persigue a los hombres que andan solos a caballo. Esa cosa del hombre del interior que tiene más contacto con la naturaleza.

Hasta aquí llevás cinco discos a tu nombre desde aquel «Esthesia» del 2001. En lo personal se me hace que este, «Mestizada» es tu trabajo más representativo. ¿Qué sentís vos?

Sí, yo lo siento así también. A mi llegar a este trabajo me llevó mucho tiempo. Hay gente que puede lograrlo en su primer disco y yo los envidio. Pero a mí me llevó mucho tiempo. Todo lo que hice hasta aquí me gusta y lo hice con todo el entusiasmo y la pasión. Pero es cierto también que este último trabajo es de alguna manera el resultado de todo aquello y a la vez sintetiza lo que soy. Es representativo de lo que soy hoy. Y estoy muy contenta con haberlo hecho.

«Mestizada».Historias de la Viuda, la Tatuada, el Yaguareté y las flores»
Acqua Récords 2015
Eleonora Eubel (voz, piano y composición)
Rodrigo Agudelo (guitarra y arreglos)
Juan Bayón (contrabajo),
Martín López Grande (batería)   
sábado 6 de febrero. 21.30 
Vicente el absurdo Fonda Club. Julián Alvarez 1886
tel 4866-4986. 

Fernando Ríos

Fernando Ríos

Dirige la revista online argentjazz. Trabajó en la agencia Télam y en la Gerencia de Noticias de la TV Pública. Escribió para Revista de Jazz de Barcelona, BA Jazz Magazine, la web Registros a Media Voz de Islas Canarias, España, Clube de Jazz de Brasil y el diario Infobae de Buenos Aires.