EntrevistasErnesto Jodos: Como decíamos ayer…

2 de octubre, 20204489 min
La pregunta luego de escuchar los dos nuevos-viejos discos de Ernesto Jodos es la de manual. ¿Dónde estaba tanta buena música? La respuesta del pianista es lógica pero inaceptable para cualquier aficionado. “En el disco rígido de mi compu…y tengo más” dice entre risas, como quien esconde la carta ganadora. Lo cierto es que Earlier Trips, grabado en Estados Unidos en enero de 2001 y Un viaggio, registrado ocho eneros después en Buenos Aires, salen ahora editados por ears&eyes. Una vez más, la buena música derrotó al tiempo.

¿Y cómo emergieron finalmente estos discos escondidos?

Es que en medio de la cuarentena volví a escuchar y revisar cosas pasadas, para ver que tal me parecían ahora. Era un material que en su momento no salió. Que fue quedando a un lado por distintas razones. Y como cuesta mucho sacar un disco, al momento de decidir siempre terminaba imponiéndose lo último que estaba haciendo. Por eso estos trabajos se fueron postergando…hasta ahora.

¿Y los tenías guardados así, tal cual salieron?    

El primer volumen ya estaba mezclado. Del segundo tenía sólo una bajada, es decir la copia que te da el ingeniero para que puedas elegir las tomas. Como se escuchaba bastante bien, estaba en plano todo bien, se lo mandé a Mariano Miguenz para que lo masterice. Y entonces lo consulté a Matthew. La idea era abrir un bandcamp y ponerlos ahí. No sacarlos en disco. Pero él se entusiasmó y me sugirió sacarlos e incorporarlos a su catálogo, así que nos pusimos a trabajar en eso…

Earlier Trips fue grabado en Nueva York en 2001. ¿Qué hacías allí?

Desde finales de los 90 yo iba bastante seguido para allá. Casi todos los años. Y lo hice hasta el 2001, cuando todos sabemos lo que pasó. Tomaba clases con Sophia Rosoff, una gran maestra de piano clásico. Veía un poco la movida de allá y visitaba a Matt Pavolka, con quien fuimos compañeros en Berklee a principios de los 90 y nos hicimos muy amigos. Aquel año, el 2001, quise grabar con Matt. El trajo a Jeff Hirschfield, a quien yo no conocía personalmente, pero si lo había escuchado en muchos discos. Sabía que se llevaba muy bien con Matt. Y ellos acercaron a Donny McCaslin.

¿Y cómo armaste aquel repertorio?

Puse unos temas míos y quise llevar alguno de Enrique Norris y Guille Bazzola, para tener otros autores argentinos. Le sumamos un par de standards, que surgieron allí, en el momento de la grabación. Hicimos un ensayo y grabamos. Me acuerdo que fue una linda sesión. Muy tranquila y muy rápida.

Pasaron casi 20 años. ¿Qué sentís cuando volvés a escucharla?

Escucho…que yo estaba queriendo tomar otra dirección. Creo que a partir de allí comencé ese proceso. Quizás sea esa también una de las razones por las cuales el disco no salió en aquel momento. Yo ya quería ir por otro lado. Y ahora, para responder a tu pregunta, lo escucho y me gusta y pienso que quizás el cambio que yo esperaba no fue tanto…(Risas)

Justo te iba a preguntar qué diferencias encontrabas con tu música actual…

Creo que en esa grabación la tocada es un poco más standard. No están tan en evidencia allí  las influencias que ya tenía en ese momento, pero que todavía no dejaba salir. Creo que ahora me siento más libre armónicamente, rítmicamente. Igual lo escucho y me gusta. Me encanta como toca Matt ahí con Jeff. Me acuerdo muy bien de aquella sensación de verlos tocar juntos. De cómo se sentía el ritmo.

Todos han hecho una carrera interesante a partir de allí. Incluso Donny está en Black Star, el disco póstumo de David Bowie…

Sí, claro. Y está allí con su propio grupo. Yo la primera vez que lo vi a Donny fue a los 16 años. Era el año 1989 y él, que también era muy joven, había venido como parte del grupo de Gary Burton. Me alegra el reconocimiento que ha ganado en los últimos años, porque es un músico que la viene peleando desde hace mucho.

También grabó con Fernando Tarrés, un par de discos de BAU ¿te acordás?…

Sí, me acuerdo. Incluso te digo, un par de años después del disco que grabamos juntos, hicimos un show en Nueva York con Donny y tocó Fernando con  nosotros.

Contame del segundo disco rescatado, con Hernán Merlo y Eloy Michelini.

Con ese trío habíamos grabado en 2007 un disco con música de Lennie Tristano, Lee Konitz y Warne Marsh, pero veníamos tocando desde un año antes de eso. Teníamos mucho apoyo de Sony BMG, con la que habíamos grabado, así que lo presentamos en La Trastienda. En ese show apareció Stefano Bollani. Nos escuchó. Le gustó y nos presentó a un amigo que tiene un sello en Italia. Bueno ese contacto nos permitió ir al Festival Umbria Jazz de Invierno en enero del 2009. Hicimos cuatro conciertos en el Festival y la pasamos bárbaro. Fue una experiencia tremenda. Ya en ese momento estábamos tocando básicamente otra música, si bien todavía hacíamos algún tema de Tristano o de Konitz, lo tocábamos muy distinto a lo que hicimos en el disco del 2007.

¿Y qué te decidió a sacarlo? privilegiándolo por sobre otros que tenés guardados. 

A mi esa grabación me gustó siempre. Porque están esos temas que te digo, pero además hay música original mía que salió después en otros discos. De hecho hay un tema que está en los dos, en Earlier Trips y en Un viaggio, que es El Donny y que también está en Perspectiva, que salió en 2005. Bueno, también incluye algunos temas que saqué en discos posteriores, otros que no volvieron a salir nunca y dos versiones de Monk. Me gusta. Básicamente eso. Porque si ves los primeros trabajos de ese grupo y este último se observa un cambio. Hay un camino recorrido y eso siempre está bueno. Ni bien llegamos de Italia lo grabamos. Y fue el final de ese trío. Después aparecieron otros proyectos.

¿Que sentís que te aporta el trío jazz y qué te pasa con el piano solo, modalidad con la que también has grabado?

Para mí son todas oportunidades de experimentar distintas cosas. El trío es un formato ideal para mezclar estructura con libertad. Es una formación reducida, pero a un mismo tiempo tenés todo el poder de una sección rítmica. Es cierto también que esa sección te ata de alguna manera a la tradición. Lo que tampoco está mal. Es un hecho. Luego los grupos grandes, con cuatro, cinco músicos o más, ya son otro desafío. Tanto para la escritura, como para la experimentación. Para estructurar todo. Tenés que hacer que todo funcione con más gente y es todo un desafío.  Y el piano solo es como una especia de autoanálisis. Estás solo. Buscás. Probás. Definitivamente es un monólogo. Pero es la modalidad que menos me gusta…

¿Es la que menos te gusta…y sabés por qué?

Sí. Lo hice, grabé en piano solo, pero no me gusta tanto como las otras formaciones. Quizás porque me termino aburriendo. Me gusta hacer el disco, grabarlo, pero después tener que presentarlo haciendo shows de piano uno atrás del otro, me termina aburriendo. Me gusta más tocar con alguien. Aunque sea en dúo. El piano solo está bien cada tanto.

Repasemos. Tu último disco de piano solo fue Actividades constructivas en 2014. Luego hiciste Relojeros en 2016 en cuarteto con Rodrigo Domínguez y luego La mirada detenida en 2019, también en cuarteto, pero con Inti Sabev, todos por BlueArt. ¿Qué viene ahora?

Ahora estamos preparando una música nueva que sería básicamente para ese cuarteto más Rodrigo. Estamos trabajando en eso. Como tenemos un streaming para el 30 de octubre en Dr F, el estudio de Florencio Justo, estamos ensayando para eso. Es prácticamente el grupo del último disco más Rodrigo. El único que  no va a estar es Carto (Brandán) porque está en la costa. En lugar de él va a tocar Sergio Verdinelli.

¿Hay un disco a futuro allí?

Si, la idea era grabarlo este año. Pero la realidad marcó otra cosa. Pero queremos hacer un disco con este grupo y con esta música, que es toda original. De hecho si algo de lo que hagamos el 30 nos gusta mucho, puede quedar para ese futuro disco, porque ya lo estamos haciendo en un estudio de grabación. Así que si nos gusta lo vamos a usar. El tema es que como es un streaming, es en vivo, no hay tomas. Así que tendría que quedar todo perfecto para poder usarlo. Pero seguro algo va a quedar.

Bueno, ustedes tienen tanta experiencia, tanto camino compartido, que seguramente no habrá mucho que descartar…

Lo que sucede es que luego de escribir yo necesito mucho tiempo para probar las cosas. Voy modificando, voy cambiando a medida que las tocamos. Me gusta mucho el proceso que se arma grupalmente después que está escrita la música. Con el aporte de todos. Por eso capaz algo queda, pero seguramente no todo. Ya nos vamos a enterar.

Earlier Trips  (ears&eyes 2020)

Ernesto Jodos, piano / Matt Pavolka,  bajo / Jeff Hirschfield, batería / Donny McCaslin, saxo (tracks 5, 6, 7) 

  1. Su liquidez (Ernesto Jodos)
  2. Gotas arrítmicas (Enrique Norris)
  3. I hear a rhapsody (Fragos-Baker)          
  4. Gaby´s tune (E.Jodos)                 
  5. Plot twist (Guillermo Bazzola)
  6. El espino (E. Jodos)                       
  7. El Donny (E. Jodos)        
  8. Out of nowhere (Heyman-Green)          

Grabado en enero de 2001 en Acustic Records, Brooklyn, Nueva York, por Michael Brorby / Mezcla Pablo Acedo en Estudios Ion / Masterizacion Mariano Miguez en Ideo Music.

Un Viaggio  (ears&eyes 2020)

Ernesto Jodos, piano / Hernán Merlo,  bajo / Eloy Michelini, batería 

  1. Sound Lee (Lee Konitz)               
  2. Epistrophy (Thelonious Monk)                                
  3. El Donny (Ernesto Jodos)                           
  4. LL # 0 (E. Jodos)                              
  5. Sir Charles (E. Jodos)
  6. Lennie’s Pennies (Lennie Tristano)
  7. Un viaje (E. Jodos)
  8. Let’s call this (T. Monk)

Grabado en Estudio Mandarina, Buenos Aires, en enero de 2009 por Luis Bacqué. Masterización Mariano Miguez. Ideo Music.              

Fernando Ríos

Fernando Ríos

Dirige la revista online argentjazz. Trabajó en la agencia Télam y en la Gerencia de Noticias de la TV Pública. Escribió para Newsweek, Revista de Jazz de Barcelona, BA Jazz Magazine, la web Registros a Media Voz de Islas Canarias, España, Clube de Jazz de Brasil y el diario Infobae de Buenos Aires.

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