EntrevistasLanzamientosFrancisco Salgado lleva el blues a la noche de Onyx

3 de junio, 20149967 min
El próximo sábado el blues desembarca en la trasnoche de Onyx Club de la mano de Salgado y Asociados. La propuesta del trombonista y armoniquista Francisco Salgado viene con nuevo disco y la participación de Enrique Norris, Pablo Moser y Wenchi Lazo, entre otros.

Fotografías: Martha González

Francisco Salgado y el Underground Maffia Trio mantienen desde hace tiempo una propuesta que suma nuevos colores a la escena jazzera local. Pero ahora, buceando en su propia historia y con otras compañías, el trombonista asume el riesgo de explorar nuevos caminos. Con su armónica y un afilado grupo que integran entre otros Enrique Norris, Pablo Moser, Wenchi Lazo y Bárbara Togander, «Salgado y Asociados» desembarca con toda la fuerza y el sentimiento del blues. Allí, donde todo empezó.

¿Cómo surgió la idea de hacer un disco íntegramente de blues?

Es algo que vengo buscando desde hace tiempo. En principio comencé a hacer los temas con elementos que conozco del blues y que tienen que ver con la época en que sólo tocaba la armónica. Años atrás hice un dúo con Juan Millones, a quien le dedico el disco, y hacíamos mucho blues tradicional. Ahora volví a buscar eso, después de todos estos años de estudio de la improvisación y el jazz. También busqué que en los temas se destaque la parte eléctrica de la improvisación. Y armamos un producto que es una mezcla de todo eso.

También hay pasajes que están más cercanos al free que al blues, por situarlos de alguna manera.

Lo que sucede es que cuando se habla de free inmediatamente se piensa en Ornette Coleman y en todo lo que vino después. Pero para mi lo que Ornette hacía, o hace, es seguir tocando en la línea del blues. Los grupos de jazz de Nueva Orleans, que también venían del blues, tenían mucho de improvisación.  

Pero en Ornette, a diferencia del jazz o el blues tradicional, tenía mucho peso la ruptura de las formas.

Pero la ruptura de formas es también del blues tradicional. Pensá en Lead Belly o Robert Johnson. La manera en que usaban la guitarra para cantar. Desde la afinación, que era algo muy personal, hasta la forma que tenía la canción. Con métricas irregulares, que tenían más que ver con la frase, con la melodía, con lo que ellos querían cantar. Por eso me parece que lo de Ornette es una continuación de todo eso.

En tu disco también hay pasajes de improvisación. ¿Eso no es más del jazz que del blues?.

No creas. Lo que sucede es que muchas veces la improvisación instrumental en el blues no necesariamente tiene que ver con la melodía, si no con la tradición del instrumento en sí. Vos escuchas la letra de un tema de Muddy Waters y el solo que sigue no es un desarrollo de esa letra o de la melodía como sucede con los standards. Está más en línea con su instrumento, con la historia de su instrumento.

A quien le guste el rock también podría rastrear algo por allí, principalmente en Wenchi Lazo…

Es que hay una mezcla de todo en el disco. De lo que hacemos, de lo que nos gusta. Yo creo que si un tipo que escucha blues moderno y escucha este disco, va a pensar en Frank Zappa. Otros bluseros más tradicionales, más puros, te dirán que es un disco de jazz. Y si se lo das a alguien que escucha jazz le parecerá un disco de blues. Y eso para mi es un buen indicio. Creo que se está armando una cosa interesante. Es un primer disco. Mi idea es de generar música que sea disfrutable, para quienes tocamos y para quienes escuchan el disco o vayan al show. Con los disparadores necesarios para que todos lo vean como algo entretenido.

¿Armaste los temas en función de los músicos con que contabas o no lo tuviste en cuenta a la hora de componer?

Si. Primero pensé con qué condimentos quería hacer la música y luego me puse a componerla pensando en para quien estaba escribiendo. Me pareció un aprendizaje muy interesante. Saber que vas a contar con la sonoridad de determinadas personas. Por ejemplo yo quería que Pablo Moser tocara el saxo barítono. No era que sólo quería un barítono o cualquier barítono. Lo mismo con Wenchi en guitarra. Quería esa sonoridad.

No es muy común ver a Moser tocando barítono…

Yo lo conozco tocando en distintas situaciones. Toqué en orquestas con él y lo escuché solear con barítono en la Orquesta Errante. Tiene un estilo que a mi me gusta mucho, por eso lo quería en mi grupo y escribí pensando en él. Lo mismo con Wenchi Lazo. Yo lo conocí a través de Enrique Norris. Es un guitarrista que sabe de blues, que tiene esa formación. Un músico muy completo. Y lo mismo puedo decirte del resto de los músicos que están en el disco, como Sebastián Groshaus, que también es el batería del Maffia Trio, de Guillermo Roldán en el bajo y por supuesto de Enrique Norris, al que todos conocemos

Ya tenés el disco y unas cuantas actuaciones que comenzaron en mayo y continuarán en junio y julio. ¿Cuál es el proyecto de aquí en más?

Mi idea es que el grupo se vaya expandiendo. Por está Bárbara Togander, que canta en dos temas y también Enrique, que se suma en otros dos. Esta buena esa dinámica. Vez pasada en un show subió otra gente a tocar y en un momento eramos nueve en el escenario. La gente lo disfrutó y nosotros también. Por eso,  no estoy cerrado a nada. Que la cosa crezca, que se expanda y que se sumen otros músicos. Eso sería lo mejor.

En esta formación hay músicos que participan o lideran otros proyectos. ¿Tenés reemplazos para cuando se presenten problemas de agenda?

Para la próxima fecha, la del 7 de junio en Onyx no van a estar ni Moser ni Wenchi. Vienen Ernesto Jodos a tocar el piano eléctrico y Hernán Sama, un saxofonista de La Plata. Pero la idea es no reemplazar a nadie. Es decir si no está Wenchi Lazo, no voy a salir a buscar otro guitarrista. Voy a poner a otro músico que sume, como este caso Jodos, pero no desde el mismo jugar que ocupa Wenchi.

¿Si cambias la guitarra por un piano no estás desvirtuando la propuesta?

No. Porque la idea es cambiar la sonoridad pero no la propuesta. No hay que forzar situaciones. No podes decir «se va al guitarrista entonces llamo otro guitarrista». Porque entonces lo que estas pensando es que el que viene toque igual que el que no está. Y esto es una tontería. Eso es cambiar figuritas. Cada músico tiene su estilo, su personalidad y no se puede cambiar uno por otro. Eso es un error. Mi idea es que el músico que ingresa traiga su propia sonoridad, sin importarme si reemplazo una guitarra por otra o por un piano eléctrico.

Es una idea interesante. No hay reemplazos, sólo músicos que suman y sonoridades que cambian.

Claro. Vos hablabas de desvirtuar la propuesta. La idea de reemplazar es lo primero que hace que un grupo se desvirtue. Porque no se puede reemplazar a un músico. Todos tienen personalidades distintas, no es lo mismo si sale uno y entra otro. Sí se puede poner una sonoridad en lugar de otra. Con un músico que entienda la esencia de lo que estás haciendo. Si esto se da, no es un reemplazo. Es un colectivo de gente tocando. Una vez hay uno y en otro momento hay otro. Si tengo que definir algo concreto, te diría que estoy pensando en la propuesta que mantenía Sun Ra. Un colectivo que hacía música. Que tenía una propuesta más allá de la gente que la integraba.

Liderás el Underground Maffia Trio y Salgado y Asociados. ¿Cómo convivís con dos proyectos tan distintos?

Muy bien. Estoy muy contento con los dos. Con el Maffia hemos sacado un disco hace poco, tenemos shows. Lo mismo con Salgado y Asociados, con nuevo disco y una serie de shows ya comprometidos. Está muy bueno. Es como tener dos lugares a donde ir, divertirse y pasarla bien.

Salgado y Asociados
7 de junio y 5 de julio en Onyx
25 de julio en Virasoro

Fernando Ríos

Fernando Ríos

Dirige la revista online argentjazz. Trabajó en la agencia Télam y en la Gerencia de Noticias de la TV Pública. Escribió para Revista de Jazz de Barcelona, BA Jazz Magazine, la web Registros a Media Voz de Islas Canarias, España, Clube de Jazz de Brasil y el diario Infobae de Buenos Aires.

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