Rescate emotivoGary, por siempre…

9 de septiembre, 202016749 min
Durante los primeros días de setiembre la escena internacional del jazz se convirtió en una vigilia única. Personas de todo el mundo buscaron alguna noticia esperanzadora que desmintiera los posteos sobre la muerte de Gary Peacock. Aquellas líneas nunca  llegaron y hoy músicos y aficionados de todo el mundo lamentan su partida. ¿Pero cuál fue su aporte y su influencia? Ocho de los mejores contrabajistas de la escena local consultados por argentjazz, dan cuenta aquí de su deuda y admiración.

Hay músicos que trascienden su instrumento. Que dejan un legado. Una enseñanza. Y Gary Peacock fue uno de ellos. Cristian Andrada, Pablo Basez, Juan Bayon, Sebastián de Urquiza, Maxi Kirszner, Juan Pablo Navarro, Nicolás Ojeda y Flavio Romero, ocho contrabajistas argentinos que compartieron con Peacock su pasión jazzera, lo recuerdan en estas pocas líneas que reflejan su enorme gratitud.

Cristian Andrada

Particularmente me gustó mucho la manera de tocar de Gary Peacock en los discos de Paul Bley, por ejemplo en Not two not one,  Mindset, de esos discos en mi caso he sacado muchos recursos para tocar en contextos similares. En los discos con Jarrett creo que Gary ha dejado realmente un legado enorme de cómo acompañar en trío. Sin dudas en él se juntan la sensibilidad, la técnica, el ritmo y muchas condiciones musicales. Seguramente pasará un buen tiempo hasta que aparezca otro contrabajista que nos deje tantas influencias.

Cristian Andrada reside en la ciudad de Córdoba, en donde se ha reafirmado como uno de los principales exponentes del nuevo jazz en la provincia. Sobre finales de 2019 editó Yarará, su cuarto disco solista, junto al saxo Martín Dellavedova y al pianista Eduardo Elia.

Pablo  Basez

¿Quién es El Canoso? Esa fue exactamente la pregunta que me hice cuando lo vi en VHS a mediados de los 80s. Aquel trio compuesto por un pianista inquieto, que yo había bautizado “el loco” (me gustaba ponerles esos sobrenombres) Keith Jarrett y un baterista que tocaba distinto a los que yo escuchaba: Jack DeJohnette. Y finalmente…El Canoso.  Ese tipo particular me hacía acordar en sus líneas y solos a Jaco Pastorious con esos glissandos en el Fretless con caja.  Impactante.  Tenía una forma distinta al resto. Yo venía de escuchar a Miroslav Vitous con Weather Report. Después llegaría Eddie Gómez o Niels Oesterd Pedersen, entre muchos otros. Pero el sonido del contra amplificado del canoso era otra historia. Esa forma de sonar cargada de frecuencias medias y una cantidad inagotable de ideas y recursos técnicos, rítmicos y melódicos personal de Peacock.

Hace un tiempo escuché a Eddie Gómez hablar de los riesgos en el escenario. La adrenalina de salir a la cancha con el miedo del que salta con la única red que implica el compañero. Y cómo va adquiriendo su propio sonido. Eso es lo que logró Gary Peacock. Y yo, seguía pensando: ¡El Canoso, es único! Escuchándolo (Con el walkman hasta gastar la cinta, sin verlo), me dejaba llevar por esa sensación: Era especial. No había otro que sonara, ni tocara como Gary. Luego llegaría el rumor de la enfermedad y la noticia que lo mataba antes de morir. Allí algunos lo descubrieron o redescubrieron. Lo cierto es que es un ineludible del siglo XX y XXI. El artista, pasando a la posteridad con su forma de expresarse y con “su propia voz”, como dice Eddie, esa voz que trasciende grabaciones. Ese, era “El Canoso” Gary Peacock para mí. Un referente.

Pablo Basez lleva dos discos editados al frente de su cuarteto acústico, NiusOn en 2012 y Otros en 2014. En 2018 dio forma a Pablo Basez & la Compañía Eléctrica, con la que editó su tercer trabajo, Cóncavo y convexo.

Juan Bayon

Uno de los contrabajistas más influyentes de las últimas cinco décadas; un tercio de uno de los grupos más reconocidos, celebrados y grabados de la historia del jazz; uno de los mejores solistas que se escucharon en este instrumento; un innovador responsable tanto de la apertura del ritmo en jazz junto a Albert Ayler como de la renovación del rol del contrabajo en los ’60s a la par de Scott La Faro, Charlie Haden, Ron Carter, Richard Davis, Dave Holland; y a mi entender el mejor y más inteligente improvisador para contrabajo solo que escuché jamás. Es imposible hacerle justicia a todos los logros de Gary Peacock en unos pocos párrafos, o siquiera medir el alcance de su influencia, pero seguro que son muchos los superlativos que tendrían que usarse para una carrera larguísima y signada por el compromiso total, la integridad artística y la valentía. Un ejemplo a seguir que vamos a extrañar muchísimo.

Juan Bayon ha formado parte de importantes combos de la escena local. Al frente de sus propios grupos editó los discos Trance (2011), Control (2013),  Vidas simples (2018) y El sonido de la diferencia (2019). En 2018 impulsó el proyecto Soledades Permanentes, con que el Ensamble Kuai celebró la música de Jorge López Ruiz.

Sebastián de Urquiza

Gary Peacock fue un músico con todas las letras, que tuvo una voz muy personal en el contrabajo y también en la composición. Siento que tuvo una manera de expresarse hermosamente distinta y que a mi sin dudas me influencia. No me voy a olvidar más el concierto que dieron en el festival de jazz BA del 2018, cuando vino con Marc Copland y Joey Baron, de los conciertos de jazz que más me movilizaron. El jazz lo va a extrañar y mucho.

Sebastián de Urquiza es una de las nuevas y talentosas voces del instrumento. Tiene dos discos a su nombre,  Fuera de línea, de 2016 y Fulgura, de 2019. Actualmente se encuentra en Suiza, formando parte de Focusyear, un proyecto de la Academia de Música de Basilea.

Maximiliano Kirszner

Es difícil abarcar en algunas líneas lo que representa Gary Peacock como contrabajista, compositor e improvisador. Sí, puedo definir qué representa para mí su legado. Muchos automáticamente lo relacionan de manera unidireccional con su rol en el trío de Keith Jarrett. Al margen, de que todo lo que sucede en ese grupo desde Tales of another es increíble, quiero también rescatar su faceta que por lo menos a mí más me ha influenciado: El disco a dúo con Paul Bley, Mindset (Soul Note 2005) y los tríos junto a Bley y Paul Motian/Barry Altschul Not two,not one (ECM 1999), Virtuosi (Improvising Artists Inc, 1976), en donde Gary ejerce toda su unicicidad.

Su sonido es único por su frontalidad, su ataque de cada nota es agresivo, su vibrato único. Uno puede reconocer su sonido al instante. En estos discos que nombré es difícil entender que lo que toca Gary es un mero acompañamiento. O que son líneas de bajo, vamps u ostinatos. Es mucho más rico y orgánico. Es todo eso más su frontalidad, su nivel de actividad, la belleza en la elección de cada nota y la inteligencia en la toma de cada decisión musical. Tampoco se puede pasar por alto su versatilidad: tocando standards, improvisación libre o composiciones originales siempre se escucha su sonido, su voz propia.

Otros discos que me enamoraron y los escucho permanentemente son los que grabó con Albert Ayler y Don Cherry Spiritual Unity (Esp Disc 1965), el trío de Marilyn Crispell con Motian Amaryllis (ECM 2001), Turning Point con Bley, Motian y John Gilmore (Improvising Artists Inc, 1992) y todos los discos del grupo Tethered Moon con Masabumi Kikuchi.

Maxi Kirszner ha tocado en muchos de los grupos del nuevo jazz argentino. En 2017 publicó su primer disco como líder: Dispositivo, con composiciones propias y en formato de trío junto con Nataniel Edelman en piano y Fermín Merlo en batería. Actualmente tiene en preparación Isla, un solo set que editará el sello ears&eyes

Juan Pablo Navarro

Lamentablemente después de muchas dudas se ha confirmado la muerte de uno de los contrabajistas más influyentes del S XX y el XXI. El maestro Peacock  fue creador de un estilo personal, dentro del linaje comenzado por Scott La Faro.  En la formación donde más lo disfruté y tuve la suerte de ver en vivo un par de veces, fue con el  trío que formó con Keith Jarrett y Jack DeJohnette.

Su ubicuo uso del contrapunto, de una riqueza rítmico melódica apabullante y su sentido de la  espacialidad al servicio del Groove, de la melodía y la música del trío, fueron las cosas que más me impactaron . Su forma de tocar canciones aplicando un concepto armónico  de emancipación de la polarización  y sus diseños rítmicos de gran flexibilidad, al que podríamos llamar  fraseo rubateado, marcaron un estilo único e inconfundible.

El diálogo de los tres integrantes del trio es magistral en cuanto y en tanto Peacock, nexo imprescindible entre las mentes maestras como Jarrett y DeJohnette , se convierte  en el punto de equilibrio del discurso. Desde lo rítmico, sus improvisaciones están llenas de ideas que combaten entre lo rígido y lo flexible y su discurso melódico utiliza un sinnúmero de recursos expresivos de ornamentación, así como ideas novedosas de armonías extendidas entre sus grandes aportes. Quiero así brindar mi humilde homenaje a un Maestro que influyó notablemente en mi amor  por el contrabajo y la música.

Juan Pablo Navarro tiene una extensa trayectoria en el campo de la música popular y ha registrado valiosos trabajos que remiten al jazz, el tango y el folclore. Su último disco, Los dopados, muestra su particular mirada sobre la música de Juan Carlos Cobián.   

Nicolás Ojeda

El contrabajo es un instrumento muy atado a las raíces y estilos, muy encasillado a veces, y Gary Peacock junto a Eddie Gomez, Scott LaFaro, NHOP y otros fueron los “Jaco Pastorius” de este instrumento. Rompieron los moldes no solo por el virtuosismo, sino porque nos mostraron que es un instrumento dulce y cantante cuando quiere y otras veces agresivo y sólido. Además Gary, especialmente con el trío de Keith Jarrett,  nos mostró también la excelencia en el “interplay”. En crear en el momento sin ataduras estilísticas pero siempre con el faro en la conexión, aunque esta sea abstracta y fluida. Gary Peacock fue uno de los músicos que me hicieron ver el camino que yo quería seguir.

Nicolas Ojeda lleva editados dos discos al frente de su propia agrupación, Posibles días en sueños de 2013 y Mayo de 2018. También integró los grupos Residual, de música experimental y un trío con Sebastián Zanetto y Victoria Zotalis, entre otras agrupaciones. 

Flavio Romero

Gary Peacock portaba una cualidad que, más allá de su despliegue como solista, es la que más me interesa destacar de él y tiene que ver con su capacidad para integrar una dinámica grupal que trascendía su desempeño individual. Aquella virtud se expresaba siempre con el fin de crear un resultado artístico superador como lo es la conquista de un lenguaje colectivo, esa sonoridad grupal que, por ejemplo, puede verse expresada en el trío de Keith Jarrett. En ese sentido, la Intervención de Peacock (en todos sus proyectos o participaciones) representa una influencia insoslayable para quienes admiramos y aspiramos esos mismos resultados.

Flavio Romero tiene dos discos a su nombre. Umbral del 2010 e Ideario del 2013. Desde hace unos años integra junto a Hernán Jacinto, el Super Trío que lidera Oscar Giunta, con el que grabó Apalap! en 2019. Ahora se encuentra preparando su tercer trabajo como líder al frente de un cuarteto.   

Fernando Ríos

Fernando Ríos

Dirige la revista online argentjazz. Trabajó en la agencia Télam y en la Gerencia de Noticias de la TV Pública. Escribió para Newsweek, Revista de Jazz de Barcelona, BA Jazz Magazine, la web Registros a Media Voz de Islas Canarias, España, Clube de Jazz de Brasil y el diario Infobae de Buenos Aires.

Un comentario

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    Jorge garrote

    9 de septiembre, 2020 a las 20:36

    Ejemplo de simbiosis con el resto,más allá de virtuosismo ,condición innegable para evadir patrones y realmente hacer funcionar un trío,de esa forma surge la potencia de su música.Un ejemplo a seguir.

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