EntrevistasJuan Pablo Navarro y su homenaje al talento de Cobián

9 de abril, 20208828 min
Juan Pablo Navarro no oculta el entusiasmo por su más reciente producción, Los dopados, grabado a propuesta de Adrián Iaies en vivo en la Usina del Arte. El disco, con presentación aún pendiente por la pandemia, ofrece una inspirada recorrida por los tangos de Juan Carlos Cobián en la personal mirada de un septeto de singular calidad. “Revisitar la obra de este autor fue un hermoso desafío, estoy muy feliz por haber sido parte de esta convocatoria y que su desenlace sea un disco como Los dopados”, dice Navarro.

 «Cobián  es un autor que siempre me gustó, siempre me cautivó -admite Juan Pablo Navarro-. Estoy al tanto de su obra desde siempre. Sus canciones son muy ricas en cuanto a la melodía, a la armonía. Fue un evolucionado para la época además de un melodista de una sensibilidad creativa y una riqueza totalmente especiales. Muy influyente además en la generación que lo siguió.

Imagino que debe haber muchos tangos de Cobián que te gustan y que hubieras querido hacer. ¿Cómo seleccionaste los que quedaron en el disco?

Algunos los elegí como un desafío. Para plantearme qué puedo decir yo con este tema. Temas que han sido versionados tantas veces, como Los Mareados o La casita de mis viejos. Por otro lado, busqué también tomar temas que si bien tienen muchas versiones,  no son tan conocidos, como Rubí o Almita herida. Había mucho para elegir, pero bueno era inevitable que algunos quedaran afuera.

Siempre se habla del peso de las melodías en la obra de Cobián y eso permanece  inalterable en tu lectura.

Mirá, hay distintas formas de versionar o de hacer un arreglo. Algunas están más cerca que otras de conservar el material inicial de la obra. Podés conservar el ritmo, la  melodía, la armonía o la forma. Lo que yo me propuse en este caso fue justamente no modificar para nada la melodía.

¿Y qué te llevo a tomar esa decisión?

Es simplemente una elección. Yo opté por no alejarme del carácter original que hizo tan potente toda la obra de Cobián. Te lo explico haciendo una equivalencia con una pintura. Es como si vos tenés La Gioconda y modificas el cuadro pero sin tocar el personaje central. Vas cambiando el fondo todo el tiempo. Puede ser blanco y negro, rugoso, descolorido, pero la imagen de La Gioconda sigue estando allí, en el centro. Un poco eso es lo que yo me propuse al abordar estos temas. Es una mirada desde lo compositivo. Entonces cambian las texturas de acompañamiento instrumentaciones, los roles, las figuraciones rítmicas, pero la melodía la podés reconocer todo el tiempo.

¿Qué pensás que le sumó al registro el hecho de haber sido grabado en vivo?

En el momento en que lo grabamos fue como una obra nueva. Todos estábamos tratando de descubrir como sonaba eso. Porque era la primera vez que lo tocábamos. Tuvimos unos ensayos bastante arduos para preparar el material. Pero ese fue el primer show. Creo que la performance en vivo hace que el grupo responda de una manera totalmente distinta de cuando está en un estudio. Una de las cosas que hablábamos en el grupo era justamente eso. Como se siente la energía del momento. Es otro el resultado, claro. No estoy diciendo que sea ni mejor ni peor. Es distinto.

Energía que también siente el público. Una de las razones, junto con la pasión, la entrega, que hacen tan atractiva la música en vivo…

Escuchar música en vivo es fundamental. Los discos están muy bien, la música en casa está muy bien. Pero donde realmente se aprecia la  música en su totalidad es en el vivo. Hay que ir a los shows, porque allí esta puesta energía, la motivación, la química entre los músicos, la entrega, la espontaneidad. Todo eso está en el escenario, en la música en vivo. Y bueno, es una de las cosas que tendremos que recuperar cuando pase esta pandemia.

Por todas esas cosas además, es que hay shows que recordamos aunque pasen muchos años.  A veces uno ni se acuerda que temas tocaron los músicos, pero queda esa imagen, esa sensación de plenitud….

Claro, porque es algo físico. Que hasta excede lo musical. Yo recuerdo muy bien la primera vez que fui a ver a Paco de Lucía con su sexteto. A mí me impactó para siempre. Lo recuerdo hasta el día de hoy. Ahora si me preguntás qué temas hizo, no me acuerdo para nada. Pero si mantengo esa imagen a todo nivel. Esa experiencia sensorial. Y eso es algo que no te olvidás más.

Hablando de shows. El  escenario es el espacio ideal para la improvisación en el  rock o el jazz. ¿Pero qué pasa en el tango? ¿Qué nivel de improvisación admite el género en el vivo?

El tango es una música de Cámara, así que generalmente sigue un lineamiento o un discurso. Un guión si querés. Pero muchas veces, como ciertos actores de talento que se apartan del guión, el tango admite comentarios dentro de la música. Y  esos comentarios espontáneos, van a ser distintos cada vez que los escuches. En este disco, si bien no hay solos improvisados, si hay espacios donde cada músico pone su creatividad al servicio de lo que está escrito. Y con versiones muy personales. Sí hay improvisación en Rubí, un tema que hicimos a dúo bandoneón y contrabajo. Está sobre el final del tema.

Otra elemento no tan habitual en el tango es la batería. Hay quienes directamente la rechazan. Vos ya contabas con Sergio Verdinelli en un par de temas de tu disco anterior. Ahora es miembro permanente del grupo. ¿Cuál sentís que es su aporte? 

Con Sergio se dio algo natural. No hay necesidad de explicarle cuál es su rol dentro del grupo. Es un músico impresionante y enseguida tiene la percepción sobre qué hacer, que tocar. Uno de los desafíos que teníamos era el de mantener la flexibilidad en los cambios de tempo. Mantener esa flexibilidad expresiva que tiene el tango. Sergio lo logra de manera natural. Además tiene el concepto de tocar alrededor.

¿Cómo es eso?

No toca específicamente lo  rítmico, porque para eso está el piano y el contrabajo. Él complementa lo que nosotros hacemos, tocando alrededor nuestro. Pasa que en el tango la batería no puede tener el liderazgo que sí tiene en el jazz. Porque en el tango son otros los instrumentos que mandan, como el piano o el bandoneón. Entonces la batería debe acompañar. Esto no quiere decir que carezca de un rol fundamental. Que por supuesto lo tiene y más en manos de un músico como Sergio.

En este disco volviste al bajo eléctrico en un tema. ¿Cuál fue la idea?

Si, en Almita herida. Si bien es cierto que nunca lo dejé, no lo toco tan habitualmente. En todos los grupos en los que estoy toco el contrabajo. Pero ahí está y me acompañó siempre. Lo elegí para hacer el dúo con Noelia Moncada. Como el tema empieza como un candombe, y luego se transforma en un tango, me pareció que estaría bueno usar el bajo eléctrico. Creo que ahí cambia el color de todo el disco. Además ella es una cantante muy talentosa.

Juan Pablo siempre se te vincula primero con el tango. Pero también te has dados tus gustos en el jazz u otros géneros.  

Si, claro. Y sigo haciendo jazz con un montón de gente. Es algo que me gusta. Últimamente estábamos armando algo con Juan Cruz de Urquiza, que ahora quedó postergado por toda esta situación. Pero siempre me gusta estar haciendo cosas con músicos de jazz. Pero mejor te diría con músicos en general. Con músicos que hagan la música que a mí me gusta. Sea jazz, tango, folclore o lo que fuera. No me gustan los rótulos. Yo disfruto de todo. Y disfruto tanto trabajar con Juan Cruz, a quien se vincula más con el jazz como con Carlos Casazza, que hace una música más ecléctica y con quien grabamos un disco. A mí me interesa aprender y compartir. Por eso me gusta toda la música creativa  que tenga un riesgo musical. Porque me nutre. Y esa música es universal. Viene de todos lados.

Los dopados. Juan Pablo Navarro Septeto

  1. El motivo
  2. Nostalgias
  3. La casita de mis viejos
  4. Almita herida
  5. Mi búnker / Mi refugio
  6. Rubí
  7. Nieblas del Riachuelo
  8. Shusheta
  9. Los mareados

Nicolás Enrich: bandoneón / Bruno Cavallaro: violín / Sebastián Tozzola: clarinete bajo / Esteban Falabella: guitarra / Emiliano Greco: piano / Sergio Verdinelli: batería y vibráfono / Juan Pablo Navarro: contrabajo, bajo eléctrico en 4, dirección y arreglos / Músicos invitados: Noelia Moncada: voz en 4, Fito  Páez: voz en 7 y 9.

Grabado los días 11 y 18 de mayo de 2018 en vivo en la Sala de Cámara de la Usina del Arte / Técnicos: Samuel Broca, Facundo Giachino García, Matías Fuentes / Editado y mezclado en Estudios en CA en septiembre de 2019 / Edición: Hernán Grasso / Edición y mezcla: Javier Mazzarol / Masterizado por Jorge Portugués da Silva en Estudio Bombay / Sello Club del Disco

Escuchá LOS DOPADOS en…

YouTube: https://bit.ly/2Py4H4z 

 Spotify: https://spoti.fi/32B0S48

iTunes: https://apple.co/2wkNGUI

Fernando Ríos

Fernando Ríos

Dirige la revista online argentjazz. Trabajó en la agencia Télam y en la Gerencia de Noticias de la TV Pública. Escribió para Revista de Jazz de Barcelona, BA Jazz Magazine, la web Registros a Media Voz de Islas Canarias, España, Clube de Jazz de Brasil y el diario Infobae de Buenos Aires.

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