Rescate emotivoManolo Juarez y Gerardo Gandini. Cuando la música vence al tiempo

10 de noviembre, 202013434 min
Uno nació en Córdoba en abril de 1937. El otro en Buenos Aires en octubre del 36. Uno murió con 83 años en julio pasado. El otro en marzo de 2013, con 77.  A uno le decían Manolo, aunque su documento decía Manuel Juárez. El otro era Gerardo o simplemente Gandini. Uno y otro fueron referentes de la música argentina. Uno desde el folclore, el otro desde el tango o la música académica. Ambos amaban el jazz. Hoy somos nosotros, devotos de su música y su arte, quienes asistimos al privilegio de escucharlos una vez más. Manolo y Gerardo regresan desde donde nunca se fueron.

En las últimas semanas dos buenas nuevas traen de nuevo a la memoria colectiva los nombres de Manolo Juárez y Gerardo Gandini, dos de los pianistas más representativos de la música popular argentina. El maestro singular que amaba el jazz pero nunca abandonó el folclore y el músico culto que transitó apasionado las calles nostálgicas del tango; unidos una vez más por la reedición siempre bienvenida de sus discos.

Por el lado de Manolo, la grata novedad para sus seguidores lo constituye el lanzamiento de su obra completa, unos 13 discos con 120 piezas, en todas las plataformas de streaming y en en mejor calidad en el sitio web del artista (www.manolojuarez.com). Por el otro, el lanzamiento de Verano porteño, un recobrado registro de Gandini que BlueArt integra a su variado catálogo.

Los discos remasterizados y recopilados por Manolo junto a su hija Mora, salen ahora a la luz reunidos como catálogo a través del sello The Orchard, abarcando un recorrido musical de medio siglo, en el que el fundador de la Escuela de Música Popular de Avellaneda, dio cátedra de buen gusto y talento.

Allí se encuentran, entre otros, los discos del Trío Juárez, primero con Álex Erlich Oliva (guitarra) y Chiche Heger (percusión), luego con el Chango Farías Gómez y Oscar Taberniso, los dúos con Daniel Homer, el concierto en vivo en el Teatro Colón de Buenos Aires, varios solos de piano o sus formaciones en cuarteto. Todo un viaje a una parte importante de la historia de la música popular argentina del siglo XX.

“Creo que cada tema tiene su propio mundo expresivo, decía Juárez. Los blues son de doce compases; sin embargo, hay fuertes y melancólicos, de ataque u otros introspectivos, como Blue in Green, de  Miles Davis; en los arreglos que les introduzco respeto, o intento respetar, ese color emocional”

Mora Juarez destaca que “el proyecto de catálogo y archivo de la obra de mi padre fue una tarea que comenzamos hace tiempo, pero que este año fue significativo no solo por su partida sino principalmente por la importancia de nuestro diálogo intenso y cotidiano durante el proceso”.

“Mi papá dejó una gran impronta en la cultura de nuestro país, un legado que comienza a materializarse. Allá por 2012 empezamos a recuperar los derechos discográficos de su obra. Teníamos como objetivo que algún día se volviera a escuchar su música, ya que muchos discos estaban descatalogados”. En 2013, el técnico Gustavo Segal trabajó con el material y el propio Manolo colaboró durante dos años junto al ingeniero Mario Breuer para masterizarlo. “Fue en aquel momento que pensé en la idea de Manolo Juárez en mundo digital”, recuerda Mora.

El desarrollo musical de Gandini tuvo otros caminos. Fue discípulo de Alberto Ginastera en la composición y de Roberto Caamaño, Pía Sebastiani e Ivonne Loriod en la instrumentación. Además fue director musical de la Filarmónica y del Teatro Colón y fundó el Centro de Experimentación en Ópera y Ballet de ese teatro.

Gandini fue además director musical de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires, director musical del Teatro Colón y director-fundador del Centro de Experimentación en Ópera y Ballet del mismo teatro. Durante el año 2003, fue compositor residente del Teatro Colón. Pero luego un llamado de Astor Piazzolla para que se incorpore a su sexteto, lo llevo en vuelo directo al universo del tango.

Y es dentro de esa vertiente donde se anota el último hallazgo del sello rosarino BlueArt, con un disco que bautizo Verano Porteño, y que rescata postangos inéditos. Un puñado de registros en distintos escenario, en tiempos y espacios diferentes, entre los que destaca la libertad expresiva de Gandini y su enorme capacidad de transmitir emociones.

Están allí Desde el alma en continuado con Nunca tuvo novio, el Verano porteño de Piazzolla en su personal versión;  Silbando y Cristal, grabados por Carlos Melero en San Telmo Arte Club de Buenos Aires en 1999,  el emblemático La Cumpartista, un registro a cuatro manos con Ernesto Jodos en el Teatro Presidente Alvear y La casita de mis viejos y Los mareados, junto a Fito Páez.

Verano porteño es el quinto disco de Gandini para BlueArt luego de Postangos en vivo en Rosario (2003), con el que ganó el Grammy Latino 2004 al Mejor Disco de Tango, Flores Negras. Postangos en vivo en Rosario Vol.II (2005), De/generaciones (2006), en dúo con Jodos, y Cuando lo imprevisto se torna necesario, con su música para piano interpretada por el mismo Gandini.

 

 

Fernando Ríos

Fernando Ríos

Dirige la revista online argentjazz. Trabajó en la agencia Télam y en la Gerencia de Noticias de la TV Pública. Escribió para Newsweek, Revista de Jazz de Barcelona, BA Jazz Magazine, la web Registros a Media Voz de Islas Canarias, España, Clube de Jazz de Brasil y el diario Infobae de Buenos Aires.

Un comentario

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    alberto portocarrero

    11 de noviembre, 2020 a las 11:33

    grandioso recordar mantener el arte de estos grandes musicos

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