EntrevistasFotógrafos de JazzMarta Casabene: «la complicidad con los músicos me hace sentir uno más».

24 de octubre, 20142675 min
De una manera u otra la vida de Marta Casabene estuvo siempre ligada al arte. Estudió arquitectura en la UBA, música en la Escuela de Avellaneda y realizó distintos talleres de fotografía de artes y danza. Hoy Marta, cámara en mano,  es una presencia singular y respetada dentro de la escena del jazz local. Argentjazz continúa con ella su serie de entrevistas a fotógrafos de jazz. Artistas que retratan artistas.

Fototografía de apertura: Diego Ricard

Después de haber cursado estudios en La Facultad de Arquitectura de la UBA y en la Escuela de Música Popular de Avellaneda, Marta Casabene se acerca a la fotografía y toma sus primeros  cursos en  el Instituto Municipal de Arte Fotográfico y Técnicas Audiovisuales. Tiempo después, ya más dedicada a la fotografía de espectáculos, completa su formación en talleres con Pablo Garber, y cursos de Fotografía de Teatro y Danza con Julie Weisz en el Centro Cultural Rojas y con Carlos Furman en el Teatro Gral. San Martín.

Hoy Marta es una presencia habitual en los shows de jazz y parte de su trabajo se vio plasmado en varias muestras, como el Festival de Jazz Ensamble 2011 y 2012, Teatro de la Rivera en 2013, y En el Festival J-104 en 2014. Actualmente trabaja como como fotógrafa especializada en el registro de obras de arte y sus procesos de conservación y  restauración.

¿Qué tiene de especial  la fotografía de jazz que la distingue de otras artes?

En mi caso es menester hacer foco en la EMPA –Escuela de Música Popular de Avellaneda– donde curse la carrera de jazz flauta traversa: detalle no menor, pues no solo se me un abrió un mundo infinito de músicas, también  me aporto elementos técnicos que, según estimo, permitieron una mejor comprensión del jazz. Mas tarde, cuando descubrí la fotografía como forma de expresión, me apasione, comencé a preguntarme cómo sería ver a un músico desde el mismo lado. Quizá sea esta la razón que, en ocasiones, la “complicidad” con los músicos que estoy fotografiando, me hace sentir un integrante más. ¿Qué tiene de distinto o especial con otras artes? Creo que nada, es sólo el desafío de estar plasmando un momento, y que te sorprenda el siguiente. Digámoslo así: mi simpatía con el jazz hace que eso sea especial.

¿Qué buscás íntimamente cada vez que enfocás un músico en pleno show?

Es la imagen la que pide ser capturada. Y busco con ella “construir” una bandada de pixeles que configuran el encuentro del ojo, tras una mediación de la cámara, con el instante. Y acá podría citar a mi colega catalán Guy Le Querrec: «…Ser jazz es una manera sobre todo de vivir, pasear sobre el alambre de la casualidad para capturar una estrella fugaz, una manera de ir al encuentro de un imaginario que contiene siempre la improvisación, la curiosidad, que obliga a escuchar a los demás, a verlos, a estar disponible para contarlos mejor,  manifestando su propia poesía…»

¿Por qué la fotografía en blanco y negro sigue teniendo más protagonismo en el mundo del jazz?

Estamos acostumbrados a asociar el jazz con el blanco y negro por las imágenes icónicas que tenemos. Pero hoy pasa más por una cuestión de estética personal. Para mí el blanco y negro se encuentra “preñado” de infinitos matices. En el brillo de un saxo se celebra un juego de sombras, significados sinestésicos (básicamente “oir colores” o “ver sonidos”); la rugosidad estridente de una trompeta oculta tras de si un rostro a punto de “explotar”; busco también delinear el peso de un contrabajo que se apoya en el cuerpo del instrumentista: una simbiótica  de carnes “amaderadas” y de “maderas humanizadas”. Contemplar una fotografía -más aún, ser el artífice de…– no se reduce pues, a un mero gesto óptico, contemplar es templar, es decir, permitir al cuerpo adherirse a ese instante , donde las figuras de oyen; los colores se degustan y -más importante aún-, el espacio-tiempo de la música fotografiada pasa por la lente para sonar indefinidamente en el “espectador” . Y hay un momento donde el color aparece para jugar con el espacio, para acoplarse en un solo, para colaborar con ese juego.

¿Sentís que por ser mujer tenés alguna sensibilidad especial al momento de componer una foto? 

No. En absoluto. En la escena local contamos con fotógrafos de excelencia y eso no responde necesariamente, a una cuestión de sexo. No adhiero a una “destinación biologicista” del ser hombre o ser mujer. En pocas palabras: como en todo evento artístico, lo que se pone en juego es una “singularidad” in situ  y, la fotografía no se sustrae a ello.

¿Qué devolución  recibís de los músicos que fotografias?

En general, el reconocimiento de verse y “gustarse”. O el hecho de capturar climas, o situaciones donde no se habían visto “desde afuera”.  Muchas veces los músicos me permiten entrar en su mundo, y es ahí cuando en la fotografía se muestra el resultado. Se generan relaciones hasta afectivas con muchos de ellos, y eso colabora con la fusión música-imagen.

¿En qué momento del jazz te hubiera gustado estar, allí con tu cámara a punto de disparar.

En miles!!!! En Montreal, capturando la fuerza Jaco Pastorius en vivo. O el virtuosismo de Coltrane , o la big band de Dave Grusin, o Miles Davis. O Joe Zawinul. O Mingus… O Monk. Que se yo. Haber estado en Nueva Orleans…

Tenés alguna foto pendiente?  Algún músico o momento que aún no se te dio?

Muchas. Keith Jarrett, Chic Corea, Hiromi, Ron Carter, Marcus Miller…. Hubert Laws…Uff!

Para ver más fotos de Marta Casabene:
Marta casabene imágenes
 
Serie fotógrafos de jazz
Anita Kalikies
Martha González
Laura Tenembaun
(Cliqueá en el nombre para leer la entrevista)
 
Fernando Ríos

Fernando Ríos

Dirige la revista online argentjazz. Trabajó en la agencia Télam y en la Gerencia de Noticias de la TV Pública. Escribió para Revista de Jazz de Barcelona, BA Jazz Magazine, la web Registros a Media Voz de Islas Canarias, España, Clube de Jazz de Brasil y el diario Infobae de Buenos Aires.

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