EntrevistasLanzamientosPablo Elorza: Desde el jardín

7 de enero, 20136194 min
Con 30 años, Pablo Elorza ya hizo lo que a otros les lleva una vida. Aprendió con los mejores y hoy enseña. Sus arreglos y estudios para bajo eléctrico fueron publicados en Estados Unidos y sus temas integran el Real Book argentino. Participó en discos ajenos y tiene tres propios. Su última criatura es el sorprendente “Jardín japonés”. 
Entrevista Fernando Ríos

 

Formaste orquesta, tenés disco nuevo, todas composiciones tuyas; tocás, producís y dirigís.  Es una movida bastante jugada. ¿Qué tenías en mente al comenzar con todo esto?  

Si, es verdad. Pero yo había dirigido una big band en Córdoba en el 2005 y allí también escribía y tocaba. Así que esto no es nuevo, aunque ahora el desafío es distinto. Lo que yo quería era hacer una orquesta  fuera de la típica big band de swing. Quería fusionar distintos ritmos con conceptos jazzeros. Con diferentes texturas y matices, privilegiando la simpleza de la canción. Pero además esta no es conceptualmente una big band, que tiene entre 18 y 22 músicos. Aquí  somos 10 o 12 partes. Es otro concepto. Por eso, estoy muy contento con el trabajo. Creo que muestra lo que nos propusimos.

¿Cómo organizaste la grabación con tantos músicos y temas nuevos?

Todo el disco se grabó en una o dos tomas y en vivo. Grabar en vivo tiene toda la euforia del concierto y todos sus riesgos. Pero por suerte creo que logramos reflejar toda la adrenalina del vivo.  Es más, el disco fue grabado como si fuera un disco de pop.

¿Cómo es eso?

Cuando se graba una orquesta se utilizan micrófonos por sesiones. Brasses por un lado, maderas por otro, sección rítmica, etc… En “Jardín japonés” cada instrumento estuvo microfoneado. Eso realza lo singular de cada músico. Permite otro “brillo” en el momento de los solos y otra textura luego, cuando se vuelve a la partitura.

¿Llevaste todo escrito?

Si, pero cada tema tiene partes en las que se puede improvisar. No quería un disco en el que todo esté escrito. Eso se nota. Queda todo rígido. Tenía músicos talentosos, con gran capacidad de improvisar y  siempre pensé en dar ese espacio. La improvisación enriquece la música, le da una energía muy especial.

«Gallumphing”, el tema de apertura,  lo tenías de antes. ¿El resto lo compusiste para este disco?

“Galumphing”  ya lo había grabado con “Sardina”. Fue una versión distinta que salió en “Contra la corriente” el segundo disco de la banda. Ese tema y “Jardín japonés”  son los únicos que tenía de antes. El resto lo escribí especialmente para el grupo.

Sos el lider del proyecto, pero no se te escucha en primer plano con tu bajo…

Es lo que procuré. No quería el típico disco del bajista. Por eso convoqué a estos músicos. Todos supercreativos, con sus propias carreras y sus proyectos. Te imaginás que nunca podría decirle a Rodrigo Domínguez, a quien admiro,  que se quede a un costado mientras yo me luzco. Aquí lo único que tiene que estar en primer plano es la música.

¿El bajo fue tu primera elección como instrumento?

No, fue por descarte. Con mi hermano formamos de chicos un grupo de rock. Yo quería tocar la guitarra. Pero mi hermano me dijo que el guitarrista era él, y yo tenía que tocar el bajo (Risas). Luego al estudiarlo me apasioné. Después fui shoqueado por Jaco Pastorius. Yo creo que Jaco nos hizo ver que el bajo no era solo el pulso del tema, sino que  también podía tocar la melodía e  interactuar con los otros músicos. Todos tenemos su influencia, pero lo que no está bien es imitarlo. Hay que trabajar para lograr que salga tu propia voz, tu voz interior.

Vos alternás el eléctrico con el contrabajo, pero no muchos lo hacen. ¿Por qué creés?

Porque son distintos. Cada uno tiene su técnica. Hay quienes saben con los dos. Pero lo que no esta bien es tocar uno como si fuera el otro. No se puede tocar el bajo eléctrico con la técnica del contrabajo y tampoco lo contrario. John Patitucci toca los dos, pero la técnica que usa en cada uno es distinta. Por eso no es sencillo el rol del bajista. Quizás no «luce» pero se ve enseguida cuando un bajo no “camina”…

Decías antes que querías que tus temas muestren además la simpleza de la canción…

Lo que busqué es que los temas tomen del jazz esa impronta improvisativa de  la que hablábamos, pero que mantengan la simpleza en las melodías, para hacerlas mas audibles.Yo creo que lo que un músico toca puede ser más o menos complejo, pero siempre esta bueno ser amable con el oyente. Eso no quiere decir ser obvio, sino entregar, además de la complejidad que toda obra requiere, una melodía hermosa. Que el que escucha la sienta, le llegue. Y si se puede ir silbándola, mucho mejor. Como esas melodías que nos acompañan siempre.

 

Fernando Ríos

Fernando Ríos

Dirige la revista online argentjazz. Trabajó en la agencia Télam y en la Gerencia de Noticias de la TV Pública. Escribió para Revista de Jazz de Barcelona, BA Jazz Magazine, la web Registros a Media Voz de Islas Canarias, España, Clube de Jazz de Brasil y el diario Infobae de Buenos Aires.

Un comentario

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    Pablo Elorza

    10 de mayo, 2013 a las 12:43

    Muchas gracias por la nota Fernando!
    Quedo muy linda!
    Un abrazo.

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