EntrevistasPablo Ledesma en busca de nuevos sonidos

23 de junio, 2013258 min
Hace seis años Pablo Ledesma en dúo con Pepe Angelillo rendía homenaje a Steve Lacy en un disco que tuvo importante reconocimiento. En 2013 la dupla regresó con «M&M», con versiones propias de temas de Monk y Mingus. Mientras tanto Ledesma, fiel a su pasión por la exploración artística, prepara el lanzamiento de su nuevo disco, «Improvocaciones» junto al pianista de vanguardia español Agustí Fernandez. «Para mi la música sin sorpresa no tiene interés» dice y se lanza al camino.

Seguís con tu serie de homenajes. En 2007 fue “Memorial Steve Lacy” con Pepe Angelillo y ahora repetís dupla para revisitar a Charles Mingus y Thelonious Monk.

Este “M&M” es un disco que tiene más que ver con Pepe que conmigo. No quiero decir con esto que no me guste tocar la música de Monk y Minqus, lo hacemos a menudo, en muchos de nuestros shows. Pero mi idea en principio, era hacer una continuidad del disco de Lacy, que tan bien había sido recibido en aquí y en Europa. (Ver reseña en Argentjazz).  Pero Pepe trajo la idea, tenía ganas de hacerlo y está bien para mí. Es buena música, y tiene el agregado de que está grabado en vivo, en el auditorio del Conservatorio Gilardi, en La Plata.

En agosto vino el pianista español Agustí Fernández para una serie de shows  en dúo.  Continúa esa colaboración?

Si, por supuesto. Con Agustí hicimos un disco, “Buenos Aires 2000”, cuando él visitó la Argentina hace 12 años, en trío con el Mono Hurtado en contrabajo. En 2011 ese disco tuvo una edición online en Berlín por el sello Audition Records. A partir de estas cintas nos pusimos a trabajar para traer de nuevo a Agustí al país. Con el apoyo de la embajada de España pudimos concretarlo y organizamos una serie de actuaciones aquí y en Chile. Y ahora, gracias a esa movida, vamos a editar ese nuevo material en CD. La idea es continuar trabajando con Agustí, que como vos sabes es uno de los mejores pianistas de Europa, un músico muy reconocido, que forma parte de la Evan Parker Electro-Acoustic Ensemble, del grupo de Barry Guy, y que ha grabado y tocado con gente como Ken Vandermark, entre tantos otros .

Este disco nuevo tiene composiciones tuyas?.

No, no son temas. Es improvisación libre. Se llamará “Improvocaciones” y son 12 tracks. Responde a un concepto  que nació a partir de los últimos discos de John Coltrane y que luego continuó gente como Derek Bailey en gran Bretaña. Bailey la denominó “música no idiomática”. Es una conjunción entre las exploraciones últimas de Coltrane,  mezclada con las experiencias de la escuela de Nueva York, de John Cage, Christian Wolff, Earle Brown. Hoy es un género muy desarrollado en Europa. Una corriente muy importante, en la que participa gente de todo el mundo. Es más inclusivo que el jazz, porque no es específico. No es un género, es un idioma universal

Está por afuera del jazz?

Si está por afuera del jazz. Hay mucha gente que trabaja en esta corriente que no viene del jazz o nunca tocó jazz. Incluso hay quienes vienen de la electrónica. Otros del rock, o están cerca del rock, de grupos como Sonic Youth, por ejemplo. Otros llegan desde la música experimental. Hay muchos compositores que vienen de allí y hacen música no idiomática.  Agustí, por ejemplo, fue alumno de Iannis Xenakis y de Luigi Nono.

Sentís que ese es tu lugar como músico o estás de paso?

Siento que es mi lugar. Pero a la vez no estoy totalmente allí, porque en la Argentina no hay ambiente para eso y a mí me gusta tocar. Si sólo hiciera eso no podría tocar casi nunca. Además también disfruto haciendo  jazz, me gustan las canciones, me gustan los standards.

Pero siempre tuviste una conexión muy fuerte con lo experimental…

Si, seguro. Lo que pasa es que cuando yo comencé a tocar música y descubrí la improvisación, tendría 13 o 14 años. Me pegó muy fuerte. Yo escuchaba música contemporánea por Radio Nacional y Radio Municipal. Y allí conocí todo un mundo. El mundo de la Escuela de Viena y todo lo que vino después. Todo eso me resultó muy interesante y atractivo, a pesar de que yo era chico y no entendía nada. Como no entendí cuando empecé a escuchar a Coltrane y toda esa gente.

La búsqueda está en el adn del jazz, pero no todos los músicos tienen esa pasión.

Si es verdad. No todos tienen esa pulsión. Yo puedo ser conservador en otros aspectos, pero no en la música. Siempre estoy buscando sonidos y experiencias nuevas. Y coincido con lo que decía Leonard Feather. “El jazz es el sonido de la sorpresa”.  Si esa sorpresa no está, para mí esa música no tiene interés.

Pero la vanguardia es un camino ingrato, de reconocimiento tardío. Pienso en los últimos años de Coltrane o en los primeros de Ornette.

Claro. Por supuesto. Y pasa que en muchos lugares, como en la Argentina, ni siquiera existe el público todavía. Pero no importa. El músico debe ir  sembrando y ya cosechará quien venga después.

Es una historia común a muchos músicos en distintos tiempos y lugares…

Claro. Y acá, sin ir más lejos. Por eso respeto tanto a los músicos argentinos que nos precedieron. Hacían swing, pero cuando la cosa cambió, se quedaron en el jazz. Nestor Astarita, el “Negro” González, Jorge Navarro, gente que se esforzó por sonar bien en un momento en que no había donde aprender. No había maestros ni libros, no había internet. Sólo tenías los discos y arreglate. Ellos se formaron así. Yo les tengo mucho respeto.

En esos años se hacía jazz mirando a Estados Unidos. Ahora hay que mirar a Europa?

Bueno, vos sabés, a mí me encanta lo que se hace en Europa. Steve Lacy decía que hay que irse a vivir donde la música te llame. Por eso se fue de Nueva York en los años 60, porque no podía hacer allí lo que el realmente quería. Hoy Europa tiene una música muy interesante, muy rica…

Y vos ya estás yendo para allá…

Si me voy en julio. Voy a Madrid, Barcelona, París y Londres. En París estoy unos días para reunirme con alguna gente. En España estoy invitado por Agustí a una actuación de él con el guitarrista norteamericano Joe Morris, espero poder tocar, aunque llego muy sobre la hora. En  Londres me junto para hacer algo con John Russell, guitarrista y uno de los organizadores de la movida londinense y también se va a sumar Ricardo Tejero, un saxo español que vive allá.

Cuando tocás afuera vas con tu  perfil más experimental?

Si claro. Si no encontrás una veta comercial, en el buen sentido, es totalmente intrascendente ir a tocar jazz fuera de tu país. Como proyecto artístico es totalmente frustrante, porque no es nuestra música. Además los europeos no te van a dar ni bola. Para escuchar jazz norteamericano llevan a los originales. Para qué van a convocar a un argentino?  Vos tenés que ir y dar otra cosa. Dar tu música. Algunos la encuentran a través de un híbrido. Tango-jazz, chacarera-jazz. Ponele el nombre que quieras, pero armá tu producto. Alguna posibilidad vas a tener. Porque eso lo que ellos necesitan. Ellos quieren el  toque local.

No se puede hacer jazz con color local sin caer en los híbridos que mencionas?

Es difícil. Y más cuando los que producen jazz, los originarios de esta música, copian Si los norteamericanos en vez de crear copian lo que hicieron los músicos que admiramos, qué nos queda a nosotros? Y esto es producto de las escuelas. Hoy el jazz se aprende  en las aulas y eso es como aprender el fútbol en una escuela. El futbol se aprende en el potrero. Y el jazz también. Hoy las escuelas sacan decenas de tipos que tocan igual que Charly Parker, pero no son Charly Parker.

Pablo Ledesma y Agustí Fernández. Teatro Argentino de La Plata. Agosto  2012

Fernando Ríos

Fernando Ríos

Dirige la revista online argentjazz. Trabajó en la agencia Télam y en la Gerencia de Noticias de la TV Pública. Escribió para Revista de Jazz de Barcelona, BA Jazz Magazine, la web Registros a Media Voz de Islas Canarias, España, Clube de Jazz de Brasil y el diario Infobae de Buenos Aires.

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