Argentinos por el mundoEntrevistasSantiago Leibson y sus «pequeñas historias» neoyorkinas.

23 de mayo, 20204727 min
En 2014 Santiago Leibson, uno de los más prometedores músicos de la joven generación, puso rumbo a Nueva York para continuar sus estudios. Seis calendarios después y con poco más de 30 años, el pianista edita Little Pieces, su segundo disco norteamericano, como un grito de esperanza en medio de una ciudad azotada por la pandemia.

El 20 de mayo llegaba a las plataformas de streaming Little Pieces, editado por Chants Records, el último trabajo de Santiago Leibson. Junto a los experimentados Matt Pavolka, contrabajista que ha tocado con Lee Konitz y Paul Motian y al batería Mark Ferber, quien supo ser parte de las bandas de Dave Liebman y Gary Peacock; Leibson conforma un potente grupo, que tuvo su primer registro en 2018 con el notable Episodes y que ahora alcanza justa continuidad en Little Pieces.

Little Pieces es tu segundo disco con el trío que completan Pavolka y Ferber, dos músicos de mucha experiencia en la escena neoyorkina.  ¿Cómo llegaste a ellos?

Ellos venían tocando juntos en distintos proyectos y a mí me gustaba mucho cómo lo hacían. Como funcionaban juntos. Así que cuando surgió la posibilidad de hacer Episodes, mi primer disco, decidí llamarlos. Por suerte hubo conexión y pudimos poner en marcha este trío y grabar estos dos discos que para mí son tan importantes.

¿Qué diferencias podrías señalar entre Episodes, de 2018, y este Little Pieces?

Creo que en este segundo trabajo hay más cohesión. Tanto en la escritura como en la tocada. En cuanto al proceso de escribir la música te diría que lo pensé de manera más  orgánica. Está basado en una idea precisa: escribir piezas cortas y luego ver qué pasa cuando se desarrolla en el formato de trio y en el estudio.

¿Cómo surgió eso?

Estaba escuchando Seis pequeñas piezas para piano, de Arnold Schoenberg. Me gustaron mucho y me llamó la atención que a pesar de ser tan cortas, cada una de ellas era un mundo en sí misma. No son bosquejos. Son obras terminadas. Pero breves. Y hubo una que me llamó especialmente la atención. Tiene solo nueve compases. Entonces me propuse, casi como un juego, hacer nueve composiciones de nueve compases. Luego en el disco quedaron seis. Pero esa fue la idea que impulsó todo.

¿Fue algo así como un desafío, ver qué pasaba a partir de una consigna definida?

Algo así. Siempre está bueno, ya sea cuando uno toca, improvisa o escribe, asumir algún desafío. Un desafío a uno mismo. Ponerse algún objetivo y buscarlo. Eso hace que la concentración esté más enfocada en cumplir eso que se autoimpuso. Pero al mismo tiempo está implícita la necesidad de no quedarse solamente con eso. Es necesario también abrirse para no quedarse simplemente allí. Buscar otras posibilidades, abrir un poco el juego con el que se había comenzado, para ir viendo en definitiva qué funciona y qué no.

¿Qué te pasa cuando escuchas tus primeros discos como líder. Encontrás continuidad o ruptura?     

No suelo escuchar mucho mis discos anteriores. Pero de todas maneras no creo que haya una ruptura. Podría si hablar de cierta continuidad. Quizás ahora me animo a hacer las cosas de otra manera y entonces por eso suena distinto. El hecho de vivir acá y estar influenciado por todo lo que pasa, tiene también su incidencia y seguramente me hizo cambiar algo la perspectiva y ayudó a mis ganas de producir algo distinto.

De todas maneras aquellos tres discos que grabaste para Kuai entre finales del 2012 y el 2014 imagino que habrán sido importantes en su momento para vos.

Esos discos fueron muy importantes para mí. Aprendí un montón de cosas. Tocar con Maxi (Kirszner) y Nico (Politzer) fue una experiencia muy buena y creo que aprendimos los tres en todo ese proceso. Cuando todo esto pase y vuelva la música en vivo, va a ser un placer enorme  poder volver a Buenos Aires y tocar de nuevo con ellos. Esperemos que esto pueda ser en un futuro próximo.

Tus últimos dos discos fueron grabados en el estudio de Luis Bacqué en Nueva York. Más allá de la capacidad que todos le reconocen ¿sentís que tiene alguna ventaja el hecho de que sea argentino?

Bueno Luis es un amigo. Pero mucho más allá de eso lo elijo porque es un profesional muy reconocido, que labura muy bien y tiene un estudio que está muy bueno. A mí me gusta mucho como graba, como mezcla y masteriza. Por eso lo elegí. Y bueno el hecho de que sea amigo ayuda también, claro.

¿Cómo era la escena con la que te encontraste al llegar a Nueva York en el 2014 y cómo comenzaste a relacionarte?

Había muchísima gente haciendo montones de cosas muy distintas. Acá se arman como grupos. Como tribus. Pero que en realidad en algún momento se conectan. Hay gente, que es la que a mí más me gusta, que está en muchos lados casi a un mismo tiempo. Sin definir su pertenencia a un grupo u otro. Se guían más por lo que quieren hacer en cada momento. Y eso es lo que yo también trato de hacer. Eso me permitió conocer mucha gente, estar en muchas juntadas. Interactuar incluso con músicos mucho más grandes que yo.  Gente con mucha experiencia, con mucha historia. Eso también me ayudó.

¿Y había un público receptivo para todo eso?

Mirá, todo depende de la  manera en cómo presentás tu propuesta. Está todo muy curado, el jazz, la música creativa en general. Hay muchas fundaciones que comisionan proyectos y eso hace que haya mucha curaduría alrededor de la música. Pero el público está. Desde el Village Vanguard hasta los locales más chicos tienen su público. Hay una audiencia. Obviamente todo esto que te digo era el mundo pre-pandemia. Hoy todo está parado y nadie sabe que va a pasar…

¿Y qué se está haciendo ahora dentro de las limitaciones que conocemos?

Hay mucho streaming. Muchos músicos se han puesto a curar conciertos. Se suben a las páginas, se aceptan donaciones. Por ejemplo la pianista Marta Sánchez y la saxofonista Caroline Davis han armado en la web un ciclo que llamaron Art is Live, que todos los días a las 17 hs. graba un concierto distinto. Y como ese hay muchos otros. Es un momento muy complicado, para el mundo en general y para la música en particular. Y nadie sabe cómo quedará todo.

¿Tenés algún proyecto en pié para cuando todo esto pase?

Bueno…por el momento el proyecto que tengo es saber cómo queda el mundo después de todo esto. Y en eso estamos todos ¿no? La verdad es que todo lo que tenía pensado antes de la pandemia se cayó. Sigo estudiando, tocando, tratando de aprender cosas, viendo cómo puedo seguir haciendo música dentro de las limitaciones. Hay que armarse de paciencia y salir lo mejor armado posible de esto. Y en eso estoy.

Little Pieces. Santiago Leibson Trío.

Escuchar aquí en Spotify

Santiago Leibson piano, composición-Matt Pavolka bajo-Mark Ferber batería. Grabado en mayo de 2019 en los estudios de Luis Bacqué en New Jersey con la asistencia de Them Beemer; mezclado y masterizado por Luis Bacqué.

Santiago Leibson discografía.

Amon. Kuai Music. 2014.  Leibson (pn), Maxi Kirszner (ctb), Nicolás Politzer (bat).

Pendular. Kuai Music 2014. Leibson (pn), Maxi Kirszner (ctb), Nicolás Politzer (bat).

Out of orden. Kuai Music 2016. Leibson (pn), Drew Gress (ctb), Devin Gray (bat).

Episodes. Chant Récord. 2018. Leibson (pn), Matt Pavolka (ctb), Mark Ferber (bat)

Little Pieces. Chant Record. 2020. Leibson (pn), Matt Pavolka (ctb), Mark Ferber (bat)

 

Fernando Ríos

Fernando Ríos

Dirige la revista online argentjazz. Trabajó en la agencia Télam y en la Gerencia de Noticias de la TV Pública. Escribió para Newsweek, Revista de Jazz de Barcelona, BA Jazz Magazine, la web Registros a Media Voz de Islas Canarias, España, Clube de Jazz de Brasil y el diario Infobae de Buenos Aires.

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