La música de Sonny Rollins en una de esas a las se vuelve una y otra vez. Ningún aficionado podría decir con exactitud cuantas veces escuchó Saxophone colossus, The bridge, Way out West, los dos volúmenes del vivo A Night at the Village Vanguard o el Tenor Madness de 1956 que lo unió a John Coltrane. Su reciente fallecimiento invita a revisitar su música y porque no, a releer alguna de sus tantas entrevistas, con opiniones tan valiosas como las que aquí regresan a modo de homenaje.

La noticia ocupó generosos espacios en la prensa mundial. Había muerto Sonny Rollins, el último sobreviviente de una generación que hizo del jazz una música única y universal. Entonces, los blogs especializados y las páginas web se abocaron a la difícil tarea de reseñar toda una vida en un puñado de párrafos. También los medios masivos, siempre tan mezquinos en la difusión de la escena jazzera, se hicieron eco de la noticia ensalzando una figura que escasamente habían valorado en vida.
Unos y otros contaron a su turno los pormenores de una trayectoria inabarcable. Y no hubo publicación, por más modesta que sea, que no haya intentado atrapar los 95 años de su vida entre los límites de un texto que siempre tendrá sabor a poco. Para los aficionados queda lo que único que realmente importa. Sus discos. Su música. Un arte que cultivó hasta el último tramo de su vida. Y su mirada puesta en palabras siempre honestas y legítimas. Palabras que emergen actuales cada vez que se vuelve a ellas.

“Empecé con la música más tarde que la mayoría de las personas. Si bien comencé a tocar de joven, tardé en decidir que la música será la forma de ganarme la vida. Así que siempre aprendí a medida que avanzaba. En algún sentido todavía pienso que sigo haciéndolo. Eso espero porque, como sabes, la música es ilimitada, siempre se puede aprender algo nuevo”.
Talking Jazz. Una historia oral. Ben Sidran. Letra sudaca. Buenos Aires 2017
“Para mí, el jazz es música de protesta. Y se trata de improvisación, de crear en el momento. Eso es lo que defiendo, en mi opinión. La improvisación le da al músico la oportunidad de hacer lo que quiera, lo que sienta, en el momento. Y no hay otra música en el mundo que te dé eso, aparte del jazz”.
Rolling Stone. Por Scott Spenser. Diciembre 1990

“Es una carga para mí tratar de mantener mi arte a un alto nivel y representar a todas las personas maravillosas con las que he estado involucrado a lo largo de los años, grandes tipos, Clifford Brown, Miles y Coltrane, Bud Powell, Monk, toda esta gente con la que he tocado. Sí, quiero mantener mis estándares altos. Quiero hacer que la gente sienta algo cuando venga a verme. En cierto modo, es una carga, pero es una carga feliz. Es una obligación, pero estoy felizmente obligado a hacerla”.
All About Jazz. Marzo de 1999.
“Tocar contra el cielo realmente mejora el volumen y la capacidad de respiración. Podría haberme quedado ahí arriba (en el puente) para siempre… Estaba tan cerca del cielo. Fue una experiencia espiritual”
The Guardian, 2022.

“Improvisar es como vivir un trance espiritual, no es algo que se pueda analizar mediante la razón. La esencia de la improvisación es permitir que la música surja por sí misma. Es un ir siempre adelante: no puedo quedarme tocando cosas que ya sé”,
Tocar la vida. Chema García Martínez. Alianza editorial. Madrid 2019
“Me alegra decir que en mi música uno de mis fuertes es el ritmo. Muchos músicos académicos se me han acercado para decirme que trataron de transcribir las grabaciones de mi obra y no pudieron. Me hace sentir muy bien, porqué África es el rey de los ritmos. Sé que hay una conexión, especialmente en mi caso”.
Notas y tonos. Arthur Taylor. Letra sudaca, Buenos Aires 2024






