El sexteto se suma a los festejos por el centenario del trompetista recreando el repertorio del histórico segundo quinteto para cuatro funciones en el Bebop Club porteño, los próximos 16 y 17 de octubre. Pipi Piazzolla da detalles del encuentro.

En los últimos años los tributos comenzaron a ocupar buena parte de la cartelera porteña del jazz. Por razones que mucho tienen que ver con lo económico, los homenajes a las figuras históricas del género se acrecientan a diario, relegando a la música original que cimentó la renovación local a partir de los 2000. En esa tónica se inscriben los recientes shows que conmemoran los 100 años de Miles Davis y que en esta oportunidad, para sorpresa de muchos, incluye a Escalandrum, un grupo que hizo de la obra propia una marca de origen.
Esta incursión del sexteto tiene no obstante antecedentes de valor, como los discos en los que versionaron la obra de Astor Piazzolla o Alberto Ginastera. Entonces, como aquí, el grupo ofreció su propia mirada sobre el homenajeado, distanciándose de la copia fiel. “Aceptamos la propuesta de Bebop porque sabíamos, desde un primer momento, que lo haríamos desde nosotros, desde nuestra identidad”, le dice Pipi Piazzolla a Argentjazz.

¿Cómo surgió el proyecto de homenaje a Miles y cómo lo están armando?
Nos convocaron de Bebop para hacer una serie de shows para celebrar los 100 años de Miles y entonces pensé que lo mejor sería limitarlo a un período determinado. Así definimos que el repertorio iba a ser íntegramente el del segundo quinteto y con temas que no sean tan conocidos, tan populares.
¿Por qué precisamente ese quinteto y esos temas?
Porque sentimos que nos representan mucho como grupo. Porque además consideramos que ese fue el momento en el que el jazz comenzó a abrirse y a conformar una nueva mirada. Fijate que mucho de lo que se toca hoy en día tiene que ver con la influencia de aquel segundo quinteto.
¿Incluís a Escalandrum entre los influenciados?
Si, claramente. Esa influencia puede encontrarse también en Escalandrum. En lo personal soy fanático de Tony Williams. Pero también es cierto que todos los que hacemos jazz amamos sin dudar a Miles, Herbie Hancock, Wayne Shorter y Ron Carter. Era un seleccionado tremendo que tocaban una música muy moderna, con nuevos conceptos.

Hoy los tributos se han vuelto una constante por razones que todos conocemos. ¿Dudaron en algún momento en sumarse a esa tendencia?
Si, es verdad. Hoy hay muchos grupos que hacen homenajes o covers de jazz y hay mucha gente haciendo música de Miles, de Coltrane o Charlie Parker. No, no dudamos en aceptar la propuesta de Bebop porque sabíamos desde un primer momento que lo haríamos desde nosotros. Desde nuestra identidad. No como una copia del original. Y por eso también nos concentramos en un repertorio que no fuera tan visitado para poder darle nuestra mirada.
¿Sobre que temas trabajaron?
Preparamos, por ejemplo, Prince of Darkness, Stuff, Capricorn, Sorcerer, Little One, Pinocchio, Mascualero…hay un montón. Son temas no tan conocidos, pero surgidos del momento en que el quinteto ya estaba muy consolidado. Con muchos shows y lanzados totalmente a la búsqueda y la experimentación.

Estamos hablando de un sexteto y sin trompeta, imagino que hubo un trabajo fuerte de adaptación.
La idea era respetar bastante la forma en que fueron tocados estos temas. Pero hubo casos especiales. En Tout de suite, por ejemplo, que está en Filles de Kilimanjaro. El tema original está en ¾, pero que luego se va como a un funk. Nosotros en nuestro arreglo nos quedamos en los ¾ pero armamos unos solos que tienen que ver con la armonía del tema. Obviamente que algunas concesiones nos hemos tomado.
¿Recordás algún otro?
En Capricorn, que está tocado en un swing rápido, nosotros hicimos un medio tempo y yo con una modulación métrica tomo un valor X sobre la forma final del tema y lo transformo en algo más rápido. Entonces se escucha en principio más lento, y en la segunda más rápido y cuando volvemos se hace más lento. Esto lo hacía mucho el quinteto, pero no en este tema. Lo acelerás, pero no a ojo, como se hacía en el tango, sino con un valor determinado y con herramientas de la modulación métrica. Es difícil de explicar, pero es así.
¿Es la etapa que más te gusta de Miles?
Es la etapa que más escucho. Me gustan todas las etapas de Miles. Siempre tuvo temas extraordinarios, pero esta etapa, la de Sorcerer, Nefertiti o E:S:P, son las que más escucho, las que más me identifican como musico actual.

Imagino que hubo total consenso en el grupo a la hora asumir este proyecto.
Si están, estamos, todos muy contentos. En cuanto surgió la posibilidad nos gustó a todos. Es una música que fue muy inspiradora para todos nosotros. También nos moviliza mucho esto que te decía, que vamos a hacer un repertorio diferente al que suele hacerse en los tributos. Tenemos además un sonido propio con el clarinete bajo y los saxos aportando un sonido hermoso y distintivo. El hecho de que no haya trompeta también aporta una sonoridad diferente. Y estamos todos muy involucrados, incluso en los arreglos, que esta vez no quedó limitado a Nicolas, Y eso también me pone muy contento.
La última pregunta es una curiosidad. ¿Estuviste en el show del quinteto, con Wallace Roney en trompeta, que se hizo en Obras en octubre de 1992?
No, no pude ir a aquel show. Me hubiera encantado, pero no estaba en el país en ese momento. Al menos me quedó de recuerdo un palillo de Tony Williams, que me dio una persona que lo tenía, que no era baterista y me lo obsequió. Está todo desgastado, lleno de marcas, como si le hubiera pasado un tren por encima. Para mi es como un tesoro.

Escalandrum presenta Miles Cien
Pipi Piazzolla, batería / Nicolás Guerschberg, piano / Martín Pantyrer, clarinete bajo / Damian Fogiel, saxo tenor / Gustavo Musso, saxo alto, saxo soprano / Mariano Sivorí, contrabajo, bajo eléctrico.
Viernes 16, sábado17 doble función. 20-22.30 h. Bebop Club. Uriarte 1658. Palermo. CABA. Entradas desde $20.000. Aquí






