Aldo Graziani. “Hoy Bebop Club está valorado mundialmente”

Hace 12 años el Bebop Club abría sus puertas en el entrañable sótano de la calle Moreno, en pleno San Telmo. Una década después, y ya en la palermitana calle Uriarte, el local ideado por Aldo Graziani es un referente de excelencia fronteras afuera, con más de 700 shows anuales, una nutrida cartelera local y la habitual presencia de figuras internacionales.   

graziani

Fotografías: Laura Tenenbaum

Hay preguntas que no necesitan respuestas. ¿Qué aficionado al jazz no fantaseó alguna vez con tener su propio club? Un lugar donde la pasión y los sueños se encuentren entre pianos, saxos y trompetas.  Hace 12 años Aldo Graziani, sommelier y empresario gastronómico, hizo de la ilusión su realidad y se lanzó a la aventura de construir aquel anhelo en un sótano de la calle Moreno, pleno corazón de San Telmo, uno de los barrios históricos de la ciudad.

Poco más de una década después, el Bebop Club, hoy en su nueva sede de Palermo, es considerado una referencia ineludible para músicos, promotores y programadores de todo el mundo, con una nutrida cartelera local y la habitual visita de figuras internacionales siempre dispuestas a regresar. “Todos quienes pasaron por el escenario de Bebop quieren volver, por el público y por el trato que se les dio. Es que nosotros, dice Graziani, no somos productores puros y duros. Somos fans de esta música y de estos músicos y ellos lo sienten así”.

aldo1

Cuando iniciaste Bebop en el 2014 ya eras conocido en el mundo de la gastronomía y por tu actividad como sommelier. ¿Tenías alguna experiencia en este tipo de emprendimientos? 

De alguna manera sí. Era algo que yo ya había vivido cuando tenía 19, 20 años. Allá por el año 90 teníamos con mi madre un pequeño bar en Plaza Serrano. En aquella época, seguro lo recordarás, se usaba mucho cerrar las veredas con una cobertura plástica para ampliar la capacidad del local. En un momento pedimos presupuesto para ese cerramiento, pero era tan caro que no lo podíamos pagar. Allí, en la necesidad, un día descubrimos una tapa en el piso del local. Esa tapa daba a un subsuelo que era tan grande como todo el local. Así que lo arreglamos y armamos lo que hoy sería un club de jazz…

¿Cómo se llamaba aquel local?

Tercer tiempo. Llevamos mucha gente a tocar allí. Te podría nombrar a Rodolfo Alchourrón, Luis Salinas, Sky Beilinson, Alambre González, que tocaba todos los jueves y que un día trajo a Pappo. Recuerdo también una noche en la que cayeron todos los músicos de Al de Meola, que estaba en el país. En aquel momento había solo tres lugares así en la plaza: El Taller, Crónico y nosotros que estábamos en el medio de ellos dos. Estamos hablando de una época y una fisonomía barrial muy diferente a la que hoy tiene toda esa zona de Palermo. Era un barrio de casas bajas, casas de familia, talleres mecánicos. Fue una época muy linda.

aldo6

Tercer tiempo era un sótano, como mucho después lo fue también la primera versión de Bebop Club. ¿Elegiste aquel local en la calle Moreno por esa razón?

Si, estaba esa coincidencia. Claro que entre uno y otro pasaron 20 años. El tema se dio así: yo por el 2014 tenía allí el restaurante Aldo’s.  En el sótano ya había una sala armada, donde se hacían regularmente musicales dirigidos al turismo. Y la verdad es que no tenían mucha convocatoria. Era una convivencia muy extraña, porque teníamos proyectos absolutamente diferentes. Cuando la gente que lo alquilaba decide irse, yo me apuro para capturar el lugar antes de que vinieran otros. Allí nació Bebop, hace ahora 12 años.

Desde un principio Bebop tuvo su personalidad, un estilo bien definido. ¿Tomaste esa idea de algún local en particular?

No. Fue un poco de todo. Una vez que la decisión estaba tomada, me fui a Estados Unidos a recorrer clubes de jazz. De alguna manera buscaba una idea, como decís. Pero más que nada necesitaba saber cómo funcionaban operativamente. Quería hacer algo de nivel, no tan onda hippie como en Tercer tiempo. Y no entendía cómo en Nueva York podían hacer cuatro o cinco shows por día. Quería comprender esa operatoria. Necesitaba saberlo. También me gustaba mucho el ambiente del Ronnie Scott’s de Londres y tomé algunas cosas de allí.

bebop semana santa buenos aires

Es decir que quienes marcan la influencia neoyorquina para Bebop no tienen la versión completa…

Mirá, me acuerdo que al primer Bebop lo comparaban siempre con el Village Vanguard de Nueva York, principalmente porque estaba en un sótano. Pero en el Village no dan comida. Solo podés tomar una copa. Y nosotros queríamos hacer algo más completo. Esta modalidad si estaba muy asentada en el Ronnie Scott’s. Durante 15 años viajé una vez por año a Inglaterra como jurado en concursos de vino y siempre me acercaba al Ronnie. Y cada vez me convencía más que esa era la propuesta que yo quería para Bebop. Una excelencia general. Tanto desde lo musical como desde el ambiente, la cristalería, la comida, etc. Lo logramos y hoy sé muy bien que el negocio hubiera sido insostenible sin una oferta gastronómica.

Creo, como muchos, que esta nueva versión de Bebop en Palermo es superadora en muchas instancias de la original. Aunque aquella otra tenía un color difícil de igualar, ¿Cómo lo sentís vos?

Entiendo esa parte nostálgica y hasta la comparto. Pero estoy convencido que con el local actual subimos un par de escalones en cuanto a la excelencia. Acá se escucha perfecto y se ve bien de todos lados. El local es más amplio y además, lo que no es un dato menor, nos permite tener cocina propia. En el Bebop anterior dependíamos de la cocina del restaurante que estaba arriba. Ahora tenemos cocina y personal exclusivos para el local. Eso nos permitió mejorar en todo sentido.

Meshell Ndegeocello

Hablemos de la programación. Tenés gente especialmente encargada del tema, como Karina Nisinman y Gabriel Cygielnik. ¿Qué participación te reservás vos allí?

Mi incidencia en la programación tiene más que ver con la elección de las figuras internacionales, aunque estoy en permanente contacto con Gabriel y con Karina, que conocen perfectamente la línea musical del club. Te diría que tengo una mirada sobre lo macro, pero que ellos se encargan del día a día.

En la parte internacional sumaste además la mirada de Mariano Loiácono. ¿Cuál es su aporte concreto? 

Mariano es un socio estratégico para nosotros, además de ser un amigo. Tiene especial participación en la programación de los músicos extranjeros que provienen de la escena neoyorquina, que él conoce muy bien.  Además estamos en contacto con distintos bookings Te diría que en Sudamérica ya nos buscan directamente cuando tienen algún artista que viene a Brasil o Chile. Al principio esa búsqueda la hacíamos nosotros. Ahora es a la inversa. Esos programadores buscan a Bebop para traer a sus figuras a Buenos Aires. Eso hace que permanentemente tengamos nombres en danza que se nos ofrecen para actuar acá. Luego, con algunos se puede y con otros no. Pero la oferta es constante y eso habla a las claras la importancia y la trascendencia que ha ido tomando el club.

Peter Bernstein

¿En general les sorprende a los músicos encontrarse con un club de estas características en Buenos Aires?  

Mirá…recuerdo que yo estaba muy contento y algo nervioso al haber traído a Bebop a Jakob Bro, un músico que admiro mucho. Pero cuando entró al local por primera vez se quedó con la boca abierta. Me dijo que solo había visto un lugar así en Tokio. Y estamos hablando de un músico que recorrió el mundo. Lo mismo sucedió recientemente con Dee Dee Bridgewater. Fijate que el nivel de artistas que nosotros traemos, son aquellos que en otro momento sólo venían acá si hacían un teatro. Y ahora nosotros los tenemos en doble shows dos días seguidos y en un club. Ya los bookings arman la gira sudamericana teniendo en cuenta a Bebop. Y para mi es un orgullo decir que tenemos un club que está posicionado mundialmente lo que nos permitió tener figuras como Dee Dee, Joshua Redman, Cecile McLorent Salvant, Christian Scott, Melissa Aldana, Bill Charlap o Robin Eubanks, entre tantos.

Más allá de los promotores, funciona también el boca a boca entre los músicos de afuera…

Totalmente. El boca a boca es increíble. Porque nosotros no somos productores puros y duros. También somos fans de esta música y de estos músicos. Y queremos que cuando vienen la pasen bien. Que estén a gusto. Los alojamos en un lindo lugar. Les hacemos conocer la ciudad. Les regalamos vinos, comen rico. Todo esto hizo que cuando regresan a su lugar de origen lo cuentan. Y eso hace más fácil que otros quieran venir. Porque saben que llegar a Buenos Aires no es solo tocar en Bebop. Que hay mucho más que eso. Karina los lleva de compras o a recorrer San Telmo, a comer en alguna parrilla o simplemente a conocer la ciudad. Para mi eso es fundamental. Es generar un vínculo con el artista. Un vínculo que perdura.

maxresdefaulteer

No hablamos hasta ahora del público. ¿Cómo definirías la audiencia habitual de Bebop? ¿Es conocedora del género o se siente más atraída por el lugar que por la propuesta?

Creo que en su mayoría no es un público tan conocedor de la escena del jazz, pero sí que está muy interesado en conocerla. Y eso es bueno. Tené en cuenta que estamos haciendo más de 700 shows por año y solo el 15% es internacional. Por eso la afluencia de público en los shows locales es un apoyo importante para el crecimiento de la escena. Entonces es probable que venga gente que no conoce en detalle la trayectoria del músico de esa noche, que no sepa quienes lo acompañan o no conozca en detalles el repertorio. Pero si sabe que va a escuchar buena música, a comer rico y disfrutar de un lugar agradable. Y si le gustó la música, seguro regresará, porque es una linda salida.  Ese es el 80% de nuestro público. Después estamos los fanáticos del jazz. Pero esos siempre somos pocos, vayamos donde vayamos.

¿Hoy dirías que Bebop es un club de jazz o un club de música?

Quizás sea las dos cosas. Esto se da en todos los locales del mundo. Como te decía, el jazz no es masivo en ningún lado y entonces para darle continuidad a un emprendimiento como Bebop necesitás acudir a otras músicas. Músicas que, por otra parte, están profundamente relacionadas con el jazz, como el blues, el soul, o el rhythm and blues. En nuestro caso hay también colores locales. Aquí, como en lo gastronómico, buscamos que la propuesta siempre sea de calidad, de excelencia. Pero no descuidamos para nada el jazz. Tenemos nuestra propia Big Band, continuamente programamos músicos locales y seguimos recibiendo figuras internacionales. Ya está programada Linda May Han Oh, la contrabajista que traerá su propio grupo, lo mismo que Kenny Garret que vendrá con su quinteto.

¿Te queda alguna asignatura pendiente en cuanto a la programación internacional. Algún músico que te gustaría traer y aún no fue posible?

Si vamos a hablar de algo lógico, no de imposibles, te diría que Bill Frisell es un músico que creo ideal para Bebop. Lo mismo Fred Hersch. Acá está siempre presente el tema costos. Hay que hacer números y ver las posibilidades reales. Pero nada se descarta a priori.

650966550 10241042800908604 8228252111844883971 n 1

 

 

Si te gusto comparti

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *