Con cuatro shows previstos para el domingo y lunes próximos, la arpista Brandee Younger llega por pimera vez al escenario del porteño Bebop para presentar su última producción al frente de su trío. Nominada al Grammy y considerada una innovadora en su instrumento, Younger destaca el legado y la influencia de Alice Coltrane, de quien heredó el arpa de manos de su hijo Ravi.

Fotografías: Erin O´Brien.
El crítico del New York Times no dudaba al valorar la trayectoria de la joven Brandee Younger. “Ninguna arpista hasta ahora, dijo, ha sido más capaz de combinar todas las tradiciones modernas del arpa, desde Salzedo, pasando por Dorothy Ashby hasta Alice Coltrane, con tanta fuerza, gracia y compromiso”. Con él coincidieron a través de su voto los lectores de DownBeat, que en la 90 encuesta de la revista a finales del 2025, la ubicaron en segundo lugar entre los músicos más destacados en el rubro de instrumentos poco tradicionales para el jazz; categoría en la que por años figuró Astor Piazzolla.
Pero no se agotan allí los logros de Younger, quien en 2022 hizo historia al convertirse en la primera mujer afroamericana nominada al premio Grammy® a la Mejor Composición Instrumental. Ese mismo año también fue nominada a un NAACP Image Award, galardón que finalmente obtuvo en 2024 en la categoría Mejor Álbum de Jazz por su disco Brand New Life.
“Siempre me frustró un poco la idea de que el arpa solo sirve como un instrumento ornamental”, por eso “el sonido que desarrollé surge realmente de hacer la música que refleje quién soy como persona”, le dice Yongeer a Argentjazz, poco antes de su primera visita a la Argentina, donde la esperan cuatro shows en el palermitano Bebop.

Cuando se habla de una arpista mujer haciendo jazz, invariablemente todo remite a Alice Coltrane. Vos has sido convocada por su hijo Ravi, para tocar en el concierto de despedida. ¿Cuál es la incidencia que tuvo ella en tu carrera?
Sí, inevitablemente la conversación suele volver a Alice Coltrane y también a Dorothy Ashby. En 2007, Ravi Coltrane me invitó a tocar en el concierto homenaje a Alice Coltrane, y ese fue realmente un momento decisivo en mi carrera. Fue como un sueño. Alice tuvo un impacto innegable en mí como artista. Desde muy temprano hice un esfuerzo muy consciente por incluir su música en mis presentaciones, porque sentía que dentro del mundo del arpa no se la valoraba plenamente como merecía. Lo mismo ocurre con Dorothy Ashby. Ambas me mostraron las posibilidades del arpa fuera de su contexto tradicional, así que homenajearlas a las dos ha sido realmente una parte fundamental de mi recorrido artístico.
Para las últimas sesiones de grabación de Gadabout Season, incluso tocaste un arpa que había pertenecido a ella.
Si. En las últimas sesiones de Gadabout Season grabé con el arpa de Alice Coltrane, que actualmente está conmigo en mi casa en Nueva York. Es una Lyon & Healy Style 11 dorada que John Coltrane le compró en 1968. Lamentablemente, él falleció antes de poder ver el arpa o presenciar cómo Alice aprendía a tocarla, pero por supuesto el instrumento terminó profundamente ligado a su identidad musical.

¿Cómo llegó ese instrumento a tus manos?
Empecé a tocar con Ravi Coltrane en 2007, después de aquel homenaje, y a lo largo de los años siempre preguntaba por el arpa. Él me decía que tenía el piano de su madre y que su hermana Michelle tenía el arpa en California. Finalmente, cuando nos acercábamos a lo que llamamos el “Año de Alice” -yo formo parte del directorio de la John & Alice Coltrane Home-, una celebración de su legado y de aniversarios importantes de su carrera discográfica, decidimos que restaurar el arpa debía ser parte de esa celebración. Finalmente el arpa fue restaurada en Chicago por Lyon & Healy y la presentamos nuevamente en el Detroit Jazz Festival. Después de eso, fue enviada a mi casa mientras yo terminaba Gadabout Season, así que los tiempos coincidieron de una manera hermosa.
Mencionabas a Dorothy Ashby. En 2023 editaste Brand New Life, un álbum en su homenaje. Ella fue una artista injustamente relegada en la historia del género. ¿Cómo evalúas la actualidad en este sentido? ¿Sigue habiendo dificultades adicionales para las mujeres en la escena?
Dorothy Ashby fue relegada en muchos sentidos: como mujer, como arpista dentro del jazz y también dentro del mundo del arpa por ser una arpista afroamericana. Y Alice Coltrane también atravesó mucho de eso, a pesar de la visibilidad que tuvo en su momento. Desde mi propia experiencia, sí, las mujeres todavía enfrentan obstáculos adicionales dentro del mundo del jazz. Pero también debo decir que en los últimos años vi ciertos avances. Muchos espacios, festivales y artistas están haciendo un esfuerzo más consciente por abrir lugar a las mujeres y a voces más diversas dentro del jazz. Al menos en Estados Unidos, estoy viendo más ensambles liderados por mujeres que nunca antes, y eso realmente me entusiasma.

¿Por qué hay tan pocos arpistas en la historia y en escena actual del jazz?
Creo que parte de la explicación es que el arpa no ha formado tradicionalmente parte del vocabulario del jazz del mismo modo que el piano, el contrabajo o la batería. Hace poco toqué con la Frankfurt Radio Big Band y recuerdo bromear acerca de lo intimidante que puede sentirse llevar un instrumento tan delicado y de sonido tan “angelical” a una sala llena de trompetas, trombones y saxos. Pero la verdad es que el arpa tiene un sonido y una textura realmente únicos. Existe en algún punto intermedio entre el piano y la guitarra: familiar, pero al mismo tiempo muy distintivo. Creo que cuanto más escuche la gente el instrumento en distintos contextos musicales, más abierta estará a sus posibilidades dentro del jazz. Por eso también, en mi trabajo como docente, incentivo a los estudiantes a escribir para arpa e incluirla en ensambles siempre que sea posible, para que deje de sentirse como un instrumento tan raro o inusual dentro de estos espacios.
En 2020, en plena pandemia, lanzaste Force Majeure, un álbum a dúo con el bajista Dezron Douglas grabado durante el confinamiento. ¿Cómo lo grabaron y qué recordás de aquella experiencia tan extrema?
Es gracioso porque hace poco estaba hablando de esto, y ahora la pandemia casi parece algo surrealista, como otra vida. En realidad grabé Force Majeure con mi iPhone. Cuando International Anthem me propuso editar aquellas transmisiones en vivo como álbum, me enviaron un pequeño micrófono Shure que se conectaba directamente al teléfono y eso fue lo que usé para grabar. Como resultado, obtuve mi primer crédito como ingeniera de grabación (Risas). Lo que más recuerdo es darme cuenta del impacto emocional que esas transmisiones tuvieron en la gente. Ninguno de los dos lo esperaba. Las personas estaban aisladas y buscando conexión, y de algún modo esa música logró llegarles en ese momento tan particular. Incluso hoy la gente sigue llevando ese álbum a los conciertos, así que realmente lo pienso como una cápsula del tiempo de aquella etapa.

Tan solo un año después hacías tu debut en Impulse!, un sello emblemático en la historia del jazz con Somewhere Different, con el que obtuviste una nominación al Grammy. ¿Qué relevancia le das tanto al sello como a la nominación en tu carrera?
La nominación al Grammy fue definitivamente un momento muy importante para mí, aunque también vino acompañada de sentimientos complejos, porque fui la primera mujer negra nominada en la categoría de Mejor Composición Instrumental. Eso me impactó mucho, porque las mujeres negras hacemos muchísimo más de aquello por lo que solemos ser reconocidas. Somos instrumentistas, compositoras, docentes, médicas, abogadas, pilotos… todo. Así que fue al mismo tiempo un honor y un reflejo de cuánto tiempo existieron ciertas barreras. Estar en Impulse! significa muchísimo para mí. Es un sello icónico, con una historia increíble, y ya llevo editados tres discos allí, el más reciente Gadabout Season. Me siento muy afortunada de estar conectada con un legado que trasciende cualquier tendencia.
Los críticos coinciden que en lugar de usar el arpa como un simple adorno musical, has creado un sonido y un estilo completamente nuevos, mezclando elementos de r&b, hip hop y soul con jazz. ¿Estás de acuerdo con esta mirada?
Sí, estoy de acuerdo con esa mirada. Siempre me frustró un poco la idea de que el arpa solo sirve como un instrumento ornamental. El arpa tiene las doce notas, igual que un piano o una guitarra y es capaz de mucho más de lo que la gente a veces espera de ella. El sonido que desarrollé surge realmente de hacer música que refleje quién soy como persona. Crecí escuchando R&B, hip hop, jazz, soul y góspel, así que todas esas influencias aparecen naturalmente en mi forma de tocar y de componer. Eso se escucha claramente en Brand New Life, aunque sinceramente estuvo presente en todo mi trabajo. Somewhere Different, Soul Awakening y Wax & Wane también exploraban esas mezclas de distintas maneras. Creo que el cambio más grande llegó con mi último álbum, Gadabout Season, que es un disco un poco más introspectivo y “cerebral” que algunos de mis trabajos anteriores.

¿Qué rescatás como esencial para tu crecimiento, la colaboración que has tenido con artistas tan diferentes como Lauryn Hill, Beyoncé o Pharoah Sanders?
Creo que lo más esencial para mi crecimiento artístico fue aprender a convertirme en una música más flexible. Cuando trabajás entre distintos géneros y con artistas que abordan la música de maneras tan diferentes, rápidamente entendés que no todo se hace del modo en que te enseñaron en el conservatorio (Risas). Trabajar con artistas como Lauryn Hill, Stevie Wonder y Pharoah Sanders me enseñó a adaptarme, a escuchar más profundamente y a confiar en mis instintos en muchos entornos musicales distintos. En el hip hop, por ejemplo, las cosas funcionan de otra manera porque yo paso a ser parte de la base sonora sobre la que se construye la canción. Y aun así, eso también exige adaptarse.
¿Qué nos podés decir de Gadabout season, tu último registro? Se advierte allí una presencia mayor del jazz sobre otras rítmicas. ¿Vas a presentar ese material en Buenos Aires o traerás composiciones nuevas?
Gadabout Season es realmente un álbum sobre la búsqueda de la alegría. Un “gadabout” es alguien que se mueve por el mundo buscando belleza, placer y sentido, y esa idea se convirtió en el centro emocional del proyecto. La música atraviesa muchas emociones —enojo, tristeza, amor, esperanza, alegría— porque quería que el disco reflejara un recorrido emocional profundamente humano. Creo que por eso el álbum se siente un poco distinto de algunos de mis trabajos anteriores. En Bebop Club vamos a tocar mucha música del nuevo disco, junto con algunas piezas vinculadas a Alice Coltrane y Dorothy Ashby, e incluso quizás algún cover que la gente pueda reconocer. Pero la mayor parte del repertorio estará centrada en la música nueva.
Brandee Younger Trío en Bebop
Brandee Younger, arpa y dirección / Rashaan Carter, contrabajo / Allan Mednard, bateria.
Domingo 24 y lunes 25 de mayo a las 20 y 22.30 h en Bebop Club, Uriarte 1658 (Palermo, CABA) – Entradas desde $ 40.000 a través de www.bebopclub.com.ar, por boletería de martes a domingos de 17 a 20, o en puerta.






