Diego Urcola: “En las baladas no hay manera de mentir”

El trompetista lanza a las plataformas su última producción: Adagio, un exquisito álbum de baladas junto al pianista Edward Simon. Grabado en los estudios de Luis Bacque, el registro reúne una selección personal de temas y autores, desde Carla Bley o Astor Piazzolla, hasta Chucho Valdéz y Chico Novarro, 

Diego Urcola

Meses atrás Diego Urcola festejaba en Nueva York, donde reside desde hace tres décadas, su cumpleaños número 60 con un merecido autorregalo: la puesta en marcha de un proyecto largamente postergado junto a su amigo Edward Simon, el pianista venezolano radicado en San Francisco.

Hacer coincidir las agendas para concretarlo no resultó sencillo. Urcola reside en Nueva York y Simon está más de 4000 kilómetros de allí. Pero finalmente en abril de este año el encuentro anhelado pudo concretarse en los estudios de Luis Bacque, en Nueva Jersey, Hasta allí se llegó el trompetista argentino con su selección de temas que meses después integrarían Adagio, su primer álbum de baladas que por estos días llegó a las plataformas de streaming.

Inspirado en los álbumes de gigantes como John Coltrane, Miles Davis y Chet Baker, este Adagio recopila las baladas favoritas de Urcola, completamente reinventadas con su personal estilo y sensibilidad. “La simpleza es lo más difícil. Pero si algo me han enseñado los años es a no temerle a lo simple”, dice entre risas Urcola, entrevistado por Argentjazz.

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Un nuevo disco tuyo es toda una novedad, teniendo en cuenta que hace ya seis años que salió El Duelo, el registro que compartiste con Paquito D´Rivera.

Es que no saco discos muy seguidos. No tengo esa presión. Solo lo hago cuando se me ocurre una buena idea y me dan ganas de dejar registro de eso. Tampoco es que estoy siempre trabajando con un mismo grupo, sino que lo hago mucho con otra gente. Por eso mis discos salen así, de manera naturalmente, te diría (Risas).

Llama la atención también que este regreso es con baladas, un estilo algo alejado de lo es tu principal campo de acción en los últimos años.

En los años 50 o 60 era muy común que los músicos sacaran discos de baladas o con orquestas de cuerda, incluso antes, Charlie Parker lo hizo. También Miles y Clifford Brown. En alguna medida aquello era también una estrategia de marketing de las disqueras. Bueno en este caso esa imposición de mercado no existe, pero si el precedente y mis ganas de hacer cierto repertorio. El otro factor que incidió era la posibilidad de tocar con Edward Simon.

Ustedes se conocen hace tiempo e incluso ya grabaron juntos varias veces…

Si, trabajé mucho con él cuando recién me mudé a Nueva York a principios de los 90 y Edward ya estaba allí. Luego empezamos a tocar juntos con Paquito. También estuve en los primeros discos de él y él en los primeros míos.

¿Te referís al disco Viva?

No, antes de eso. Viva fue en el 2006. Antes hicimos Libertango, la grabación que me editó Fresh Sound y que fue lo primero que grabé al llegar a Nueva York con Edward, Adam Cruz, Avishai Cohen y Chris Cheek, gente que luego se hizo muy conocida.

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Hagamos una pausa con lo de Edward. ¿Cómo llegaste desde Nueva York a Fresh Sound, un sello asentado en Barcelona?

Porque yo tenía un master, que había hecho sin pensar en una posibilidad comercial. Simplemente para tener un registro que presentar en los clubes, en los festivales, para gestionar fechas.  Luego entré en el grupo de Paquito. En ese entonces el baterista era Jorge Rossi, quien luego estuvo muchos años en el trio de Brad Mehldau y que como sabés es catalán. Le mostré el material, y le gustó. En ese momento él vivía en Nueva York y era quien le aportaba músicos a Fresh Sound. De hecho When I Fall in Love, el primer disco de Mehldau, que es del 93, sale por Fresh Sound, Bueno, como te digo, a Rossi le gustó el disco y se lo llevó a la gente del sello y salió editado en 1999.

Perfecto. ¿Y entonces en que radicaba este interés tuyo por tocar especialmente con Edward en este nuevo registro?

Bueno, primero porque nos conocemos mucho. Pero sobre todo porque es un músico muy especial, con un estilo muy personal. Es como un compositor y arreglador instantáneo. Le das algo y el enseguida improvisa un mood, un clima, que pareciera que todo hubiera estado escrito así. Muchas de sus partes en el disco son impros de él. Por todo esto para mí era fundamental que estuviera.

Pero el encuentro fue algo casi casual esta vez…     

Si…yo había ido a tocar en el San Francisco Jazz con Paquito y él vino a vernos, porque vive allí. Fue entonces que le comenté que estaba pensando en hacer un disco de baladas y que quería hacerlo con él. Que me avisara si en algún momento andaba por Nueva York. Y en marzo de este año me llama y me dice que va a andar por acá con el San Francisco Jazz Collective para tocar en el Birdland por las noches. Así que tenía todo el día para poder armar algo. Enseguida saqué un turno en el estudio de Luis Bacque y le dimos forma.

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¿Ya tenías elegido el repertorio o lo fueron armando sobre la marcha?

Como hace tiempo tenía la idea de este disco, venía eligiendo repertorio y ya casi lo tenía todo armado cuando confirmamos fecha de grabación. Luego grabamos algo más, pero casi todo de eso quedó afuera en el momento de seleccionar lo que iba a quedar.

Me gustaría que comentes algunos temas del álbum, comenzando por Falta Claudio, una composición tuya.   

Esa fue escrita en el 2020, sobre el final de la pandemia, con el apoyo del Jazz Commission Fund, una ONG dedicada a la memoria de Claudio Roditi, un gran amigo y admirado colega, quien había fallecido en enero de ese mismo año. Es el único tema original del disco.

Queda claro que la elección fue muy personal, por eso hay baladas, tangos, boleros y supongo también distintas razones que motivaron cada inclusión.    

Si, claro. Algunos son temas que he tocado mucho, como Claudia, de Chucho Valdés, un bolero instrumental que es un clásico dentro del Latin Jazz. Pero aquí hicimos una versión no tiene nada que ver con la original. Luego Oblivion, de Astor Piazzolla. Yo tenía la partitura con los arreglos de cuerdas originales, entonces utilicé algunos fragmentos para pasarlos por el EWI con sonidos de cuerdas sintetizados. Creo que quedo muy natural.

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El segmento argentino del disco se completa con Gardel, Chico Novarro y Andrés Beeuwsaert…

Si de Andrés hicimos Madrugada, allí canta mi hija Camila, quien no se dedica a esto profesionalmente, pero le gusta cantar y quise sumarla en este tema.  Después El día que me quieras lo hice con sordina y el de Chico es Dejame ir, una composición muy linda.

¿Y cómo te decidiste a incluir Lawns de Carla Bley, un tema que está en un disco de ella de finales de los 80?

Lo tenía muy escuchado. Es un tema simple, pero muy lindo y creo uno de los más populares de Carla. Ella lo toca casi como una balada de rock y yo llevé más para el lado que llaman Zamba-canción, como una bossanova…algo así. Lo incluí porque una de las cosas que me han dado lo años en no temerle a tocar cosas simples (risas).

Bueno, tus colegas coinciden en que los temas simples o que aparentan ser simples, son los más difíciles de tocar.

Como las baladas, que es lo más difícil. Como pasa con el blues. En todo lo demás te podés esconder detrás de muchas cosas. Los temas complicados te permiten, de alguna manera, esconder tus falencias, tus debilidades. Los simples no. No hay manera de mentir. Hay que tocar desde el sentimiento, desde la personalidad.  En lo simple te das cuenta del nivel de madurez que tiene un músico.

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Por eso los grandes músicos eran muy buenos baladistas.

Totalmente. Louis Armstrong, Ben Webster, Freddy Hubbard, John Coltrane, Keith Jarrett, el mismo Miles. Esto me hace acordar algo. Yo estaba de gira con la orquesta de Dizzy Gillespie y en la formación estaba James Moody. Con él estábamos viendo al grupo que tocaba antes que nosotros. Una formación de gente muy joven que tocaba cosas muy complicadas.  Tocaban muy bien, pero la música era, como decirte…rebuscada. En un momento hacen un blues de Milt Jackson. Algo muy simple, muy lindo, pero cuando empiezan a improvisar ya no sonaba tan bien. Moody se da cuenta y entonces se acerca a mi y me dice al oído: “el blues no miente”. Estaba todo dicho (risas).

Se te nota contento con este trabajo

Si, estoy muy contento con el resultado. Es un disco que siempre quise hacer y como acabo de cumplir 60 años creo que me lo merecía. Incluyendo temas que me gustan a mí, como los que ya mencionamos o como Sno’ Peas, una pieza escrita por Phil Markowitz y que fuera grabada por Bill Evans. Creo que alcancé la suficiente madurez para hacerlo, sin presiones, simplemente por el disfrute de tocar, por la necesidad de decir algo. Y que mejor que junto a colegas que aprecio y valoro.

Adagio: Diego UrcolaDiego Urcola ADAGIO Cover 1

  1. Claudia (Chucho Valdés) 5:53
  2. Estate (Bruno Martino) 5:21
  3. Oblivion (Astor Piazzolla) 5:38
  4. Falta Claudio (Diego Urcola) 4:34
  5. Adagio Assai (Maurice Ravel) 5:35
  6. Madrugada (Andrés Beeuwsaert) 5:07
  7. El  día que me quieras (Carlos Gardel) 6:01
  8. Lawns (Carla Bley) 4:58
  9. Sno’ Peas (Phil Markowitz) 5:30
  10. Déjame ir (Chico Novarro) 3:45

Diego Urcola (trompeta y flugel. EWI en 3) / Edward Simon (piano y sintetizador en 6 y 9) / Eric Doob (batería) / Edward Pérez (contrabajo), Camila Urcola (voz en 6).

Grabado el 24 y 25 de abril de 2026 en Bacque Recording Studios. Grabación, masterización y producción Luis Bacque. Producción ejecutiva Lorena Camacho. Arte de tapa Jorge Saint Jean. Escuchalo aquí

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