EntrevistasLucio Balduini y su sentido viaje por el universo Spinetta

6 de noviembre, 20217487 min
Un buen texto, decía Ernest Hemingway, sugiere más de lo que muestra. La famosa teoría del Iceberg, que oculta bajo el agua el 90 % de su masa para sostener el 10% visible. Algo así podría decirse de Para ir, el reciente trabajo solista de Lucio Balduini. Un disco imaginado durante años, trabajado al detalle junto a Ernesto Snajer, para darle a las canciones de Luis Alberto Spinetta una mirada distinta y personal. Solo con su guitarra acústica, Balduini entrega una obra singular, surcada por la admiración y el sentimiento.

Hacía cuatro años que no editabas un disco, desde aquel El bosque brillante de 2017 con el que además ganaste un Gardel. ¿Por qué pasó tanto tiempo?

Es un tiempo razonable para mí. Es el tiempo standard que paso entre disco y disco. Generalmente son cinco años. Pero en este pasaron cuatro…así que avancé un poco. Voy mejorando (Risas). De verdad me gustaría que fuera menos, pero no sale así. Es que lleva tiempo encontrar el material. Poder plasmarlo, hacerlo propio, llevarlo adelante y finalmente concretarlo. Y en medio de todo eso uno va tocando en otros grupos, va siendo parte de otros proyectos…y el tiempo pasa.

Por seguir con el tono humorístico, si esa mejoría fuera cierta el próximo tendría que salir en tres años….

Es verdad, claro. Bueno, ya tengo material para un disco nuevo con el grupo y con música original. Así que seguramente el próximo no va a tardar tanto.

Hablemos de Para ir, un trabajo distinto en tu discografía. Estás allí solo con tu guitarra y un puñado de canciones emblemáticas. Tiene el aroma de un proyecto muy personal, muy deseado.

Es un disco muy especial. Te diría que es uno de esos que se hace sólo una vez en la vida. En todos mis discos el impulso fue siempre el mismo: seguir mi intuición, mi propio deseo y a partir de allí ir dándole forma al proyecto. Pero este caso es especial. Es un disco con canciones de Spinetta, pero al mismo tiempo no es un homenaje. No está pensado así. Es puro deseo desde un primer momento. Tardé un montón de años en concretarlo y ese deseo siempre se mantuvo.

¿Qué hizo que este registro tuviera un tiempo de maduración tan largo?

Es que no era un proyecto de disco. A lo largo de todos estos años siempre regresé a estudiar, a analizar, la obra de Spinetta. Sacando temas. Tocándolos en la guitarra. Pero luego me di cuenta que haciendo ese trabajo de análisis de la composición, también aprendía mucho sobre el oficio del intérprete. Porque el intérprete trabaja sobre la obra de otro, pero al hacerlo se la apropia, la hace suya. Es un proceso muy artesanal en el que se aprende mucho. Pero como te decía, no pensaba en un disco. Lo hacía sólo desde el deseo de aprender. Muy desde lo personal. Muy íntimo.

¿Y más allá del deseo hay también un componente emocional? Porque son canciones que marcaron generaciones.

Totalmente. Estaba tocando una música que me atravesaba. Me encontraba a mí mismo todo el tiempo en esas canciones. En las melodías. Por todo eso también fue un trabajo que siempre estuvo presente a lo largo de los años. Y supe también qué si llevaba esa experiencia a un contexto grupal, esa sensación intimista, esa búsqueda intuitiva se diluía.

¿Y cómo llega al disco un trabajo que no estaba pensado con esa finalidad?

Llegó un momento en que tenía muchos temas. Casi sin darme cuenta se me habían juntado varias canciones de Spinetta que había analizado. Que había trabajado con esa búsqueda que te contaba. Y entonces sentí la necesidad de darle alguna forma. Pensé en todo eso como una unidad. No quería poner una o dos canciones en un disco y otras dos o tres en otro. Quería que ese espacio musical creativo, de expresión, se desarrolle así. Con la guitarra acústica en todos los temas. Y estoy muy feliz de haberlo concretado. Fue un proceso de mucho trabajo y creo que es un paso enorme para mí.

Imagino que habrás estudiado muchos temas. ¿Cómo definiste cuáles quedaban y cuáles no?

Te diría que los que pude terminar son los que quedaron. Obviamente que toqué muchos otros, pero fueron quedando en el camino porque no me satisfacía el resultado. No quedaban como yo quería. No es una tarea fácil tomar una música como la de Spinetta, llevarla a la guitarra y que se exprese directamente a través del instrumento, sin la posibilidad del canto, sin sobregrabaciones.

Hay un agradecimiento especial a Ernesto Snajer. ¿Cuál fue su aporte aquí?

Ernesto es un artista inmenso. Tiene un disco muy lindo que se llama Guitarra sola, con un sonido hermoso. Así que cuando terminé el trabajo tomé contacto con él y le pregunté sobre su disco. Le comenté que tenía la idea de hacer algo así pero que tenía muchas dudas sobre cómo hacerlo. Porque grabar un disco solo es muy complejo. Hay muchos detalles. Principalmente si es un instrumento acústico: la interpretación, los sonidos, los arreglos, la calidez, la intimidad. Todo muy difícil de plasmar. Le comenté mis dudas a Ernesto y entonces me invitó a su estudio para probar.

Y allí fuiste entonces…

Fui y grabamos algo. Pero principalmente me habló mucho. Me aconsejó cosas que me resultaron muy valiosas. Entonces me di cuenta que yo quería grabarlo con él. Y no solo aceptó sino que también me dijo que quería producirlo. Y fue genial. Lo grabó, estuvo en todas las sesiones conmigo yendo al estudio durante un mes. Hicimos uno o dos temas por día. Pero trabajábamos mucho el sonido, la interpretación, el volumen. Me enseñó a no obsesionarme con la toma perfecta. A no buscar de más. Creo que no podría haber hecho este disco sin el apoyo, los conocimientos y la experiencia de Ernesto.

Esta búsqueda por la toma perfecta se debe potenciar en un disco tan personal. Como un rechazo absoluto al mínimo error. ¿Es así?

Totalmente. Y en esos errores muchas veces vive la música. Lo espontáneo. La entrega. Y eso Ernesto me lo marcaba. En determinado pasaje me decía que quizás pueda verse que hay un error, pero que se escuchaba la sensación del momento. Y eso es lo que uno está buscando. Que respire la canción. Todo eso es difícil de manejar para uno que trabajó tanto la canción. Tenés tanta información que hay cosas que se te escapan. Por eso la mirada de alguien como Ernesto es fundamental.

¿Qué seduce a un músico de jazz la obra de un artista como Spinetta, un ícono del rock?

Creo que la perfección. La obra de los grandes artistas suele ser una síntesis perfecta entre el lenguaje, la instrumentación, la armonía, la melodía, el ritmo. Spinetta es uno de esos artistas que atraviesan los géneros y de alguna manera lo hacen también con nuestras vidas. Spinetta aparece en mi vida durante la adolescencia y nunca más se fue. Y cada vez que vuelvo a escuchar sus discos escucho cosas nuevas. Era un artista tan comprometido con el hecho artístico, siempre curioso, siempre inconforme. Aún con su propia obra. Era un artista inmenso.

Si bien tus cuatro discos tienen todos un abordaje diferente, este es el más intimista y responde además a un deseo muy arraigado. ¿Qué lugar imaginás que va a ocupar en tu discografía?

Es difícil decirlo. Fue una experiencia muy diferente. Un momento único para mí. Con un espacio diferente. No solo por la instrumentación, sino también por el aspecto melódico, por el ritmo, los tempos de las canciones. Pero la verdad es que no sé si en algún momento volveré a hacer un disco como este. Si me voy a dar la posibilidad de detenerme tanto para analizar una música determinada y durante tanto tiempo. Ahora todavía es muy prematuro ponerme a juzgarlo. Está muy cerca. Con el tiempo veré qué lugar ocupa para mí. Lo qué si te puedo decir, y ya te dije, que es un trabajo que me hizo y me hace muy feliz.

Para ir. Lucio Balduini

  1. Para ir
  2. Hiedra al sol
  3. Jabalíes conejines
  4. Por
  5. Ekathé
  6. La sed verdadera
  7. Preciosa dama azul
  8. Pequeño ángel

Lucio Balduini, guitarra / Producción artística: Lucio Balduini, Ernesto Snajer / Producción ejecutiva:  Lucio Balduini, Ernesto Snajer, Gonzalo Bergara. Todos los temas compuestos por Luis Alberto Spinetta. Arreglos para guitarra. Lucio Balduini. Grabado en estudios Camaradaland en febrero de 2021.

Fernando Ríos

Fernando Ríos

Dirige la revista online argentjazz. Trabajó en la agencia Télam y en la Gerencia de Noticias de la TV Pública. Escribió para Revista de Jazz de Barcelona, BA Jazz Magazine, la web Registros a Media Voz de Islas Canarias, España, Clube de Jazz de Brasil y el diario Infobae de Buenos Aires.

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